Tras 41 años, reabren el caso del exmagistrado asesinado por Escobar
La Fiscalía declaró crimen de lesa humanidad el asesinato del exmagistrado Álvaro Medina Ochoa, tras años de lucha de su hijo por reactivar el caso.

La búsqueda de justicia por el asesinato de un exmagistrado en Medellín
Después de más de cuatro décadas, el caso del exmagistrado Álvaro Medina Ochoa vuelve a cobrar relevancia judicial en Colombia. La Fiscalía declaró como crimen de lesa humanidad su asesinato, ocurrido el 8 de abril de 1985, en un hecho atribuido a sicarios del cartel de Medellín, organización criminal liderada por Pablo Escobar.
La decisión representa un avance para su familia, que durante años ha insistido en la necesidad de esclarecer el crimen y evitar que quede en la impunidad. Su hijo, Ricardo Medina Giraldo, abogado de profesión, ha impulsado durante aproximadamente 14 años las solicitudes para que las autoridades reabran la investigación.
Medina Ochoa se desempeñaba como magistrado del Tribunal Superior de Medellín cuando fue asesinado. Su caso se enmarca en uno de los periodos más violentos de la historia reciente del país, cuando el narcotráfico ejerció presión y violencia contra distintos sectores de la sociedad y las instituciones judiciales.
La declaración de crimen de lesa humanidad tiene especial relevancia jurídica, pues esta categoría está relacionada con graves violaciones de derechos humanos y cuenta con un tratamiento específico en el derecho internacional. Su aplicación debe sustentarse en los requisitos legales correspondientes.
Para la familia, la decisión constituye un paso hacia el esclarecimiento de lo ocurrido y la búsqueda de responsabilidades. Sin embargo, también deja en evidencia las dificultades que pueden enfrentar las víctimas durante largos procesos judiciales.
El caso de Álvaro Medina Ochoa vuelve a poner sobre la mesa la importancia de preservar la memoria histórica, fortalecer las investigaciones y garantizar el acceso a la justicia. La expectativa de sus familiares es que las actuaciones judiciales permitan avanzar hacia una respuesta definitiva sobre el crimen.
La decisión de la Fiscalía abre una nueva etapa en un proceso que ha permanecido durante años en el centro de las reclamaciones de su hijo, quien ha insistido en que la muerte de su padre no debe quedar en el olvido.
Fuente: EL ESPECTADOR




