La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) hizo un llamado a la ciudadanía y a las autoridades para ahorrar agua ante la disminución de las lluvias asociada a las condiciones del fenómeno de El Niño. La alerta se concentra principalmente en diferentes cuencas y municipios de Cundinamarca que dependen directamente de las precipitaciones y cuentan con una menor capacidad de almacenamiento para enfrentar una temporada seca prolongada.
De acuerdo con los reportes hidrometeorológicos de la CAR, durante la primera mitad de septiembre se registró una reducción considerable de las precipitaciones en buena parte del departamento. Algunas zonas presentan niveles de lluvia muy inferiores a los promedios históricos, situación que puede afectar los caudales de ríos y quebradas y aumentar las dificultades de abastecimiento en los municipios más vulnerables.
Una de las situaciones más críticas se presenta en la cuenca del río Negro, donde las lluvias alcanzaron apenas el 2 % del volumen habitual. En Sumapaz llegaron al 10 %, mientras que en el río Suárez fueron del 9 % en su parte alta y del 14 % en la zona media. En las cuencas media y baja del río Bogotá, las precipitaciones representaron aproximadamente el 15 % y el 19 % de los registros habituales, respectivamente.
Diferencias entre las regiones
La reducción de las lluvias no afecta de la misma manera a todo el departamento. Algunas zonas cuentan con grandes sistemas de almacenamiento que permiten enfrentar períodos secos con mayor capacidad de respuesta, mientras que otras dependen principalmente de las lluvias y de la escorrentía natural de los ríos y quebradas.
Los principales embalses que abastecen a Bogotá mantienen, por ahora, niveles importantes de almacenamiento. El sistema Chingaza registra alrededor del 94,6 % de su capacidad, mientras que el agregado norte, conformado por los embalses de Neusa, Sisga y Tominé, alcanza el 67,8 %. Por su parte, El Hato se encuentra cerca del 78 %.
Estas reservas cumplen una función fundamental para regular las cuencas del río Bogotá y de Ubaté-Suárez. Sin embargo, lugares como Rionegro y Sumapaz tienen una mayor dependencia de las precipitaciones y de los caudales naturales, por lo que una temporada seca prolongada puede generar mayores dificultades.
La disminución de los caudales ya está siendo observada por la CAR, que pidió a las alcaldías, empresas de servicios públicos y comunidades activar sus planes de contingencia, proteger las bocatomas, evitar quemas y adoptar medidas para utilizar el agua de manera eficiente.
Bogotá no está, por ahora, ante un nuevo racionamiento
Aunque la situación genera preocupación en diferentes municipios de Cundinamarca, la alerta regional no significa que Bogotá se encuentre actualmente ante un escenario de racionamiento de agua.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, aseguró el 17 de septiembre que la capital no enfrentaba ese riesgo pese a las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño. El mandatario señaló que el sistema Chingaza se encontraba cerca del 95 % de su capacidad y destacó las medidas adoptadas después de la crisis hídrica que atravesó la ciudad en 2024.
Entre las acciones implementadas se encuentra la optimización de las fuentes de abastecimiento y la intervención realizada en la planta de Tibitoc, que permite mejorar la distribución del recurso y aprovechar de manera más eficiente las fuentes disponibles para atender la demanda de la capital.
De esta manera, el panorama presenta dos situaciones diferentes. Por un lado, varias zonas de Cundinamarca enfrentan una reducción significativa de las lluvias, con posibles consecuencias sobre los caudales y el abastecimiento de algunos municipios. Por otro, Bogotá mantiene niveles de almacenamiento considerados importantes en sus principales sistemas de abastecimiento.
La CAR insiste en que el ahorro y el uso responsable del agua son fundamentales para reducir los efectos de una temporada seca que podría prolongarse. Aunque Bogotá no enfrenta por ahora un nuevo racionamiento, las autoridades mantienen el monitoreo de las condiciones climáticas y de los niveles de los embalses para anticiparse a posibles cambios en el suministro.




