El suplicio de opinar en el exilio
Se suele asumir que las grandes democracias de occidente son bastiones inquebrantables de la libre expresión

Hay
una paradoja amarga en la idea del refugio moderno. Se suele asumir que las
grandes democracias de occidente son bastiones inquebrantables de la libre
expresión, santuarios donde la palabra perseguida en el sur encuentra
protección en el norte. Sin embargo, la reciente pesadilla vivida por el
activista colombiano Beto Coral en territorio estadounidense ha dejado al
descubierto las costuras de un sistema donde la libertad de opinar puede quedar
subordinada a los vaivenes del cálculo político y la persecución estatal.
Coral,
conocido en las redes sociales por su estilo punzante y su abierto activismo
político, pasó un mes y un día retenido en un engranaje burocrático y
penitenciario que parecía diseñado para quebrarlo. Su caso trasciende el simple
control migratorio de rutina.
La
intervención directa de altos despachos gubernamentales y el despliegue de
agencias de investigaciones de seguridad interna para detener a un ciudadano
dedicado al transporte por aplicación transformaron una contravención
administrativa en un auténtico suplicio.
El
verdadero calvario de Coral no comenzó solo con el chasquido de las esposas en
Phoenix, Arizona. Comenzó con la desorientación provocada de un traslado
constante: seis centros de detención distintos, celdas frías, tratos vejatorios
y el aislamiento recurrente que buscaba socavar su defensa legal.
Mover
a un detenido de un estado a otro de manera intempestiva no es una medida de
seguridad; es una táctica sistemática de desgaste psicológico. Cuando a un
individuo se le priva de hablar con su defensa, se le exponen a presiones
físicas y emocionales, y se le incita reiteradamente a firmar su propia
deportación, no se está aplicando la ley: se está ejecutando una lección
ejemplarizante. El mensaje hacia la diáspora es devastadoramente claro: tu voz
es tolerada únicamente mientras no resulte incómoda para los poderes de turno.
Lo
más inquietante del episodio de Beto Coral es la peligrosa doctrina que sienta.
Considerar que la postura política o los litigios de un activista independiente
constituyen una "amenaza" para las relaciones exteriores de una
potencia global equivale a criminalizar la libertad de expresión. Si hacer
denuncias públicas, publicar contenido en redes sociales o ejercer acciones
legales suficientes contra figuras públicas se convierte en causa para la
detención discrecional y el confinamiento, la figura del asilo y la libertad de
prensa quedan vaciadas de sentido.
Beto
Coral regresó a Colombia con la dignidad intacta, habiendo renunciado a la
pretensión de asilarse en una nación que le cobró un precio desproporcionado
por hablar. Su testimonio desde la prisión debe servir como una llamada de
alerta urgente sobre los excesos de las políticas de inmigración y la
fragilidad de los derechos fundamentales cuando la política exterior decide
silenciar las voces disidentes.
Esto
nos lleva a pensar en los ciudadanos de a pie que buscan la manera de hacer
vida en Estados Unidos, son seres anónimos, desconocidos, que provienen de
cualquier país de Latinoamérica en busca de hacer realidad su sueño americano.
Beto Coral narra la forma despiadada como se trata a muchos presos que han
cometido diversos delitos, pero entre ellos hay muchos inmigrantes hacia ese
país. Inanición, torturas, violaciones, vejámenes sexuales y traslados
esposados o encadenados, son los testimonios que cuenta coral de lo vivido en
su itinerario por seis sitios de detención en diferentes estados, durante un
mes y un día.
Beto
Coral es un ciudadano colombiano creador de contenido en favor de Gustavo Petro
e Iván Cepeda. Lo hacía en Estados Unidos, y según él, fue Abelardo De la
Espriella quien lo mandó a detener por temas políticos. Sus ingresos provenían
del trabajo en su camioneta a través de aplicaciones como de las comunicaciones
por las redes. Eso resultó ser clave para que diplomáticos colombianos y presidente
a bordo movieran cielo y tierra para que lo liberen.




