Un sondeo con más de 20 empresarios revela una grave desconexión entre oferta y demanda laboral. El 99% del tejido empresarial pide ser escuchado para construir la solución en cabeza del señor Dairo Castilla quien lidera los comerciantes y empresarios
Ibagué vive una contradicción que no puede seguir siendo ignorada. Mientras las cifras oficiales de desempleo golpean a cientos de familias, decenas de negocios en el centro, en Mirolindo y en El Papayo tienen un letrero en común: “Se necesita personal”.
No es una percepción. Es una realidad que se comprueba en la calle.
En un ejercicio de campo realizado en las últimas semanas, hablamos directamente con más de 20 comerciantes y empresarios de la ciudad. El resultado es contundente: 18 de ellos manifestaron que tienen vacantes abiertas y urgentes que no han podido cubrir. Buscan cajeros, bodegueros, domiciliarios, vendedores, auxiliares administrativos, auxiliares contables y contadores.
La pregunta entonces es inevitable: ¿por qué en una ciudad con necesidad de empleo, una empresa que necesita contratar y una persona que busca trabajo no se encuentran?
Esa brecha entre la oferta y la demanda laboral es hoy el principal cuello de botella para la productividad de Ibagué. No se trata solo de falta de empleo, sino de falta de conexión, de pertinencia en la formación y de condiciones para que el empleo sea sostenible.
Ibagué no es una ciudad de grandes industrias. Es una ciudad de micro, pequeñas y medianas empresas. Según cifras oficiales, las Mipymes representan más del 99% del tejido empresarial tolimense. Son la tienda del barrio, el restaurante, el taller, la ferretería, la droguería y la empresa de logística que todos los días abre a las 7 de la mañana, asume el riesgo, paga arriendo, impuestos y nómina.
Cuando hablamos de empleo, crecimiento y competitividad, no podemos seguir tratándolas como un actor secundario o como un invitado de última hora a las mesas de decisión. Ellas SON el mercado laboral.
El salario bajo es síntoma, no causa
En esta conversación incómoda también debemos hablar de los bajos salarios. Ibagué no va a generar empleos mejor remunerados por decreto. Los buenos salarios son el resultado de empresas más productivas y competitivas. Y para que eso pase, necesitamos una ciudad más competitiva: mejores vías terciarias, mejor infraestructura logística, servicios públicos eficientes, seguridad y una carga tributaria que no asfixie a quien quiere crecer.
No se puede pedir a una microempresa que pague salarios de multinacional si debe competir con costos de una ciudad que no le facilita crecer.
para conocer de primera mano las causas de esta situacion sotuvimos una conversación con un reconicido lider de los comerciantes, el señor Dairo Castilla quien cuenta con gran trayectoria empresarial en el Tolima, como gerente general del grupo empresarial CASTIAGRO, como representante de la asociacion Agrempec, ganadero y vicepresidente de la camara de comercio de Ibague, quien desde su gran experiencia nos compartio su vision acerca de la situacion de empresarios y trabajadores, y coincidimos en que por eso, la conversación sobre empleabilidad en Ibagué tiene que cambiar de protagonistas.
En esa mesa deben estar, desde el primer minuto, los micro, pequeños y medianos empresarios, comerciantes, industriales y emprendedores. Sentados al lado de las universidades, el SENA, las entidades de formación para el trabajo, la Alcaldía de Ibagué, la Gobernación del Tolima y los gremios.
Y la agenda debe partir de preguntas simples y prácticas, no de discursos:
¿Qué cargos estamos buscando realmente?
¿Qué perfiles y habilidades necesitamos?
¿Por qué no logramos cubrir las vacantes que tenemos hoy?
¿Qué condiciones concretas permitirían a nuestras empresas crecer, formalizarse y contratar más?
¿Cómo conectamos de forma efectiva esas oportunidades con nuestros jóvenes?
No se trata de excluir a nadie de la discusión. Se trata de poner al sector productivo en el lugar que le corresponde: en el centro de la construcción de las soluciones.
El empleo no se crea con programas de papel, ni con reuniones esporádicas, ni con ferias de empleo de un día. El empleo se crea cuando existen empresas con la capacidad real de crecer, invertir y contratar de forma sostenida.
Si Ibagué quiere de verdad más empleo y mejores salarios, la tarea es clara: primero debemos fortalecer a quienes pueden generarlos.
Y eso significa una cosa: los micro, pequeños y medianos empresarios de Ibagué no podemos seguir siendo los invitados de último minuto. Tenemos que estar en la mesa desde el principio, porque somos parte esencial de la solución.




