Atlético Nacional y Chapecoense vuelven a encontrarse diez años después de la tragedia

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El fútbol sudamericano volvió a reunir a Atlético Nacional y Chapecoense en una jornada cargada de memoria, homenaje y solidaridad. Los dos clubes se enfrentaron el sábado 26 de septiembre de 2026 en el estadio Atanasio Girardot de Medellín, en el denominado “Juego de la Amistad Eterna”, un partido amistoso que hizo parte de los actos conmemorativos por los diez años de la tragedia aérea que marcó para siempre la historia del club brasileño.

El encuentro terminó con empate 1-1, pero el resultado deportivo quedó en segundo plano frente a los diferentes homenajes realizados durante la jornada. El partido permitió recordar a las 71 personas que murieron en el accidente de noviembre de 2016 y, al mismo tiempo, poner nuevamente en escena el vínculo institucional construido entre Chapecoense y Atlético Nacional durante la última década.

Es importante precisar que el décimo aniversario exacto de la tragedia se cumple el 28 de noviembre de 2026. El amistoso de septiembre se realizó como parte de la programación conmemorativa previa a esa fecha. El propio Chapecoense presentó el reencuentro como una celebración de una relación construida durante diez años entre las dos instituciones y sus aficiones.

Una relación que nació en medio de una tragedia

La historia entre ambos clubes está inevitablemente relacionada con el accidente del vuelo LaMia 2933 ocurrido el 28 de noviembre de 2016.

El avión transportaba a integrantes de Chapecoense, miembros del cuerpo técnico, dirigentes, periodistas y tripulantes hacia Colombia. El equipo brasileño viajaba a Medellín para disputar ante Atlético Nacional el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana 2016, que estaba programado para el 30 de noviembre en el Atanasio Girardot.

La aeronave se estrelló en el sector de Cerro Gordo, en el municipio de La Unión, Antioquia. De las 77 personas que viajaban a bordo, 71 fallecieron y seis sobrevivieron. La tragedia conmocionó al fútbol colombiano, brasileño y sudamericano.

En aquel momento, Atlético Nacional solicitó a la Confederación Sudamericana de Fútbol, CONMEBOL, que reconociera a Chapecoense como campeón de la Copa Sudamericana 2016. Posteriormente, el organismo sudamericano concedió oficialmente el título al club brasileño.

Ese gesto se convirtió en uno de los principales antecedentes de la relación que posteriormente se desarrolló entre las dos instituciones.

El Atanasio volvió a recibir a Chapecoense

Casi una década después de aquella final que nunca pudo disputarse, el escenario fue nuevamente el Atanasio Girardot.

El partido del 26 de septiembre reunió a jugadores, cuerpos técnicos, dirigentes y aficionados de ambas instituciones. El objetivo no era solamente disputar un encuentro de preparación, sino recordar la historia que une a Medellín con Chapecó y a Colombia con Brasil.

Desde días antes del encuentro, la delegación brasileña participó en diferentes actividades en Medellín. Atlético Nacional también preparó actos especiales para recibir a sus visitantes y recordar el vínculo construido después del accidente.

El día anterior al partido, Chapecoense participó en el evento Leyendas, organizado por Atlético Nacional. Durante esa actividad se presentó un homenaje audiovisual al club brasileño y se mostró un espacio dedicado a la hermandad entre ambas instituciones. También participaron figuras históricas del fútbol colombiano, entre ellas René Higuita.

Un mural para recordar la historia

Uno de los actos previos al amistoso fue la presentación de un mural en la sede deportiva de Atlético Nacional.

La obra incluía la palabra “Hermandad”, la expresión “Por siempre”, los escudos de ambos equipos y una imagen de jugadores de Nacional y Chapecoense abrazados. También aparecía el trofeo de la Copa Sudamericana de 2016, título que fue entregado al club brasileño después de la tragedia.

El mural buscó representar la relación que se desarrolló entre los dos clubes después de aquel episodio y que, con el paso de los años, se ha convertido en una parte reconocible de la historia institucional de ambos equipos.

71 flores blancas antes del partido

Las ceremonias continuaron minutos antes de que comenzara el amistoso.

El presidente de Atlético Nacional entregó al presidente de Chapecoense un arreglo compuesto por 71 flores blancas, como representación de las 71 personas fallecidas en el accidente de 2016.

Los dirigentes también intercambiaron camisetas como parte del acto protocolario. Chapecoense, por su parte, entregó al club colombiano objetos conmemorativos, entre ellos un cuadro y una zapatilla personalizada que pasarán a formar parte del museo de Atlético Nacional.

Los jugadores de ambos equipos también utilizaron brazaletes con el mensaje “71 siempre presentes”, una referencia directa a las víctimas de la tragedia.

El homenaje del minuto 10

Uno de los momentos más significativos ocurrió durante el primer tiempo.

Cuando transcurrieron diez minutos del partido, el encuentro fue detenido momentáneamente para realizar un homenaje en memoria de las víctimas. Jugadores, integrantes de los cuerpos técnicos y aficionados observaron las imágenes proyectadas en las pantallas del estadio y participaron en un aplauso colectivo.

En las pantallas apareció el mensaje “Amistad Eterna: 2016 – 10 AÑOS – 2026”, relacionando la conmemoración con la década transcurrida desde el accidente.

El momento tuvo además un significado simbólico por la relación entre la fecha del homenaje y los diez años que se cumplen de aquel episodio.

Hélio Neto, uno de los sobrevivientes, estuvo presente

Entre los protagonistas de la jornada estuvo Hélio Neto, exdefensor de Chapecoense y uno de los seis sobrevivientes del accidente.

Neto estuvo presente durante las actividades conmemorativas y recibió un reconocimiento por parte de Atlético Nacional. Su presencia tuvo especial significado debido a su relación directa con la tragedia y con la historia posterior de Chapecoense.

Durante el homenaje, también participó en un reconocimiento a personas de la región de Antioquia que colaboraron con las labores de rescate después del accidente. Siete personas recibieron la denominada “Capitanía vitalicia”, mientras otros reportes sobre el acto señalan el reconocimiento general a ocho habitantes de la zona que participaron en las labores posteriores al siniestro.

La ceremonia permitió así incorporar a la conmemoración no solamente a las víctimas y a los sobrevivientes, sino también a quienes estuvieron involucrados en las tareas de ayuda después del accidente.

Un empate 1-1 que quedó en segundo plano

Cuando comenzó el partido, ambos equipos tuvieron la oportunidad de volver a enfrentarse en el escenario donde estaba prevista aquella final de la Copa Sudamericana de 2016.

Chapecoense abrió el marcador por medio de Yago Felipe, quien anotó de tiro libre. Atlético Nacional reaccionó prácticamente de inmediato y consiguió el empate a través de Emanuel Benítez.

El marcador de 1-1 se mantuvo hasta el final del encuentro.

El resultado, sin embargo, no fue el elemento principal de la jornada. El encuentro había sido planteado desde su origen como un espacio conmemorativo y de reencuentro entre dos instituciones cuya historia quedó vinculada a partir de 2016.

Chapecoense también presentó una camiseta especial

La conmemoración estuvo acompañada por elementos especiales de la indumentaria de Chapecoense.

El club brasileño presentó para 2026 una camiseta que recupera las tradicionales franjas verdes y blancas y que incorpora referencias a Atlético Nacional y a las víctimas del accidente. La prenda incluye mensajes conmemorativos relacionados con quienes fallecieron en 2016.

La decisión tiene un antecedente importante: durante estos años Chapecoense ha realizado diferentes homenajes a Atlético Nacional, mientras que la relación entre los dos clubes también ha quedado reflejada en sus actividades institucionales y en los gestos de sus aficionados.

El propio Chapecoense ha descrito el vínculo como una relación que trascendió las fronteras del fútbol y que conectó a Chapecó y Medellín, además de Brasil y Colombia.

Una visita que también tuvo un componente social

El reencuentro no estuvo limitado a los homenajes.

De acuerdo con la información publicada por Chapecoense antes del partido, parte de los ingresos generados por el encuentro sería destinada a apoyar a personas afectadas por un terremoto ocurrido en diferentes regiones de Colombia.

De esta manera, el partido fue presentado por las instituciones como una actividad que combinaba memoria, solidaridad y cooperación, además de su componente deportivo.

Chapecoense regresó a La Unión

Dentro de la agenda de la delegación brasileña también estuvo el regreso a La Unión, Antioquia, municipio donde ocurrió el accidente.

La visita permitió a representantes del club volver al lugar de la tragedia y participar en una ceremonia de memoria. Según reportes de la jornada, la delegación estuvo encabezada, entre otros, por Hélio Neto, uno de los sobrevivientes.

El regreso al lugar del accidente formó parte de una programación más amplia alrededor del décimo aniversario, que busca mantener presente la memoria de las víctimas y de las personas relacionadas con el episodio.

Diez años de una relación que trascendió el fútbol

El encuentro entre Atlético Nacional y Chapecoense representa uno de los capítulos más recientes de una relación institucional que comenzó después de una tragedia deportiva y humana.

En 2016, el club brasileño viajaba para disputar la primera final internacional de su historia. Diez años después, regresó al mismo estadio en el que debía jugar aquella final, esta vez para enfrentarse nuevamente a Atlético Nacional en un partido cuyo propósito principal fue recordar a quienes no pudieron llegar a Medellín.

El empate 1-1 dejó el marcador registrado en la historia del reencuentro, pero los principales acontecimientos estuvieron fuera de los 90 minutos: las 71 flores blancas, los brazaletes conmemorativos, el homenaje del minuto 10, la presencia de Hélio Neto, el reconocimiento a los habitantes de Antioquia y los actos institucionales que precedieron y acompañaron el partido.

Así, Atlético Nacional y Chapecoense volvieron a compartir cancha en Medellín dentro de una agenda que tiene como eje la memoria de las víctimas y la relación construida entre ambas instituciones durante la década posterior al accidente.

El décimo aniversario oficial de la tragedia tendrá lugar el 28 de noviembre de 2026, pero el amistoso del 26 de septiembre abrió uno de los principales capítulos de la programación conmemorativa de este año.


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