El municipio de Ataco completa 12 homicidios en lo corrido de 2026, en medio de un preocupante auge de la minería ilegal que ha transformado por completo la dinámica del territorio. La llegada masiva de población flotante, atraída por la extracción de oro, ha generado un fuerte impacto en el orden público y la seguridad de la zona.
El secretario de Gobierno, Henry Alexander Pérez, encendió las alarmas al advertir que esta problemática no es nueva y ya suma cerca de 18 meses. Según explicó, entre 3.500 y 5.000 personas han arribado desde distintas regiones del país con la intención de trabajar en actividades mineras ilegales. Este fenómeno ha desbordado la capacidad institucional y ha intensificado la violencia. “Nomás en este año ya llevamos 12 homicidios”, afirmó durante un debate de control político.
Pero la tragedia no se limita a los asesinatos. En el último año se han registrado al menos nueve muertes por accidentes relacionados con la minería ilegal, además de múltiples personas lesionadas. Paralelamente, delitos como la extorsión, el hurto y las agresiones personales se han vuelto parte del día a día.
Las autoridades también investigan denuncias de amenazas, mientras crece la preocupación por la presencia de grupos armados ilegales y bandas delincuenciales que aprovechan el caos. Ataco enfrenta hoy una tormenta perfecta: economías ilícitas, presión demográfica y criminalidad en expansión.




