Honda, el municipio que se preciaba de su paz, ha roto su racha de dieciocho meses sin homicidios tras un brutal doble sicariato en la vía a Mariquita.
El alcalde, Juan Enrique Rondón, visiblemente afectado, confirmó el ataque, pero defendió la estabilidad del territorio gracias al trabajo conjunto de la Policía, SIJIN y Ejército.
No obstante, él admitió un preocupante aumento de robos de celulares. Hizo un dramático llamado a los ciudadanos a no “dar papaya” y extremar las medidas de autoprotección, mientras las autoridades investigan la masacre de mediados de noviembre.
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