¿Qué pensamos cuando no pensamos?
La neurociencia dice que corresponde a una pausa activa o pequeños descansos que nos permiten reorganizar nuestro sistema

Por: Alejandra Benitez
Quizás nos parezca
familiar haber escuchado en algún momento la frase “tener la mente en blanco”
como una referencia coloquial al estado en el que una persona no tiene
pensamientos de momento.
Pues bien, para dar
un rápido contexto al lector, según la neurociencia esto corresponde a una
pausa activa o pequeños descansos que nos permiten reorganizar nuestro sistema,
sin embargo, esto no significa que el cerebro deje de funcionar.
Pero la cuestión va
más allá del análisis técnico, pensar actualmente parece ser una actividad poco
atractiva y la que menos está de moda, fortalecer el pensamiento desde la
reflexión, la creación o la reinvención, se ha convertido en un dolor de cabeza
para quienes están consumidos por múltiples distracciones que los alejan de su propio
centro. Una casa no se construye sin una idea previa, pero la obra viene fuerte
desde adentro para evitar el colapso.
Es probable que,
cuando René Descartes le entregó al mundo la icónica frase “Pienso, luego
existo”, intentaba decir lo obvio; el ejercicio de pensar es la prueba reina de
que estás en el mundo y mientras caminas, hablas o estás en silencio
piensas, por ello es que este proceso,
que nos permite crear, ser funcionales y ser tan grandes como queramos, sigue
siendo fundamental para discernir lo fácil de lo difícil, desde levantarte
hasta cerrar un gran negocio, que, a
través de la experiencia se convierte en conocimiento.
Todo el tiempo
estamos expuestos a una cantidad desatada de información e imágenes, las redes
sociales nos dan clara muestra de ello-si tú no eres más rápido que eso, el
mundo digital te rebasará- pero la rapidez no consiste en consumir información
por minuto, sino en la habilidad de nuestro propio pensamiento de determinar
qué es lo que merece realmente nuestra atención.
El afán y el hastío a
pensar, no es una situación particular, es un problema que se ha expandido en
el mundo. Ahí es donde aparece la añorada inteligencia que, trasladada a la
vida cotidiana se resume en la capacidad de resolver uno que otro “chicharrón”.
El ejercicio de
pensar entonces tiene sus implicaciones, pero tampoco nos sujeta a desarrollar
amplios procesos intelectuales porque en el pensamiento está la verdadera
libertad de crear y de vivir en nuestro propio algoritmo. Detengámonos en la
idea de que cuando no estamos pensando también ocurre, la clave está en la
forma: ¿de qué manera lo estamos haciendo y hacia dónde vamos con ello?
Alejandra Benítez




