¿Por qué la Cámara de Comercio es un caso de desgobierno?
Existe en el ambiente del comercio la percepción de que en la Cámara de Comercio de Pasto ya no representa a los afiliados y comerciantes en general

Por: Alina Constansa Silva
Existe en el
ambiente del comercio la percepción de que en la Cámara de Comercio de Pasto ya
no representa a los afiliados y comerciantes en general; menos aún, al
municipio de Pasto. Con el seguimiento a la escasa información presentada por
la institución se puede afirmar que el presidente ejecutivo y su junta
directiva no son representantes de los afiliados y comerciantes de su área de
influencia. Por el contrario, se han convertido en representantes de una secta
política que no tiene interés en el desarrollo, sino en fortalecer una empresa
electoral a través de controlar el presupuesto de la entidad y su planta de
personal.
Los directivos
actuales no defienden los intereses de sus afiliados, tampoco les importa el
desarrollo regional. Es una entidad que perdió su camino porque sus recursos no
son administrados de manera transparente; por el contrario, se oculta todo lo
que se realiza y ya no existe independencia y compromiso con la sociedad.
Entonces, el desgobierno existe y se evidencia en la pobre actuación como
vocera de los comerciantes y de la región. Por su parte, pareciera que al
presidente ejecutivo y los miembros de la junta solo los motiva su interés en
hacer nombrar a sus familiares o amigos en la institución, así como hacer
negocios de carácter personal a través de terceras partes. La motivación del
presidente ejecutivo es mantenerse cobrando 18 millones mensuales de salario;
además, de viajar y viaticar para incrementar su presupuesto personal.
La cámara de
comercio ya no es la vocera de los intereses colectivos de los empresarios o el
de sus afiliados. Ahora el interés de la entidad es estar al servicio de un
grupo político que tiene interés en el presupuesto y en la burocracia. Es
decir, no hay interés en consultar al afiliado, tampoco existe una orientación
al comercio en general y menos aún a la defensa de los intereses regionales.
Ahora es común escuchar que en la cámara de comercio de Pasto los miembros de
la junta sin reato algunos arriendan sus bodegas para que sirva de oficina con
un alto canon, pero que mantiene incondicional al miembro de la junta con el
presidente ejecutivo. Es decir, el conflicto de interés se convirtió en el
modus operandi de la entidad.
En sus
publicaciones no se observa como es el proceso de selección de proveedores, o
tampoco, se publican las razones de las decisiones tomadas. Los informes
financieros no reflejan el deterioro de la imagen corporativa de la entidad por
cuanto no hay rendición de cuentas que evidencie lo presupuestado con lo
ejecutado y los resultados obtenidos.
Lo que se observa
externamente es la utilización ineficiente de los ingresos; por ejemplo, viajes
internacionales (Japón) sin un plan específico que sirva para impulsar el
comercio binacional y más que todo territorial. Se contrata consultorías
simplemente para pagar favores políticos del jefe que no conllevan a un
resultado concreto que beneficie al comercio o a sus afiliados. Al no existir
independencia, sino dependencia de una facción conservadora de la politiquería
regional es imposible que la institución sea la que lidere la transformación de
la actividad comercial.
Por su parte, los
miembros de la junta directiva carecen de visión debido a que se evidencia que
nunca han promovido la modernización del afiliado. Estos comerciantes elegidos
por periodos de 4 años, se orienta a recomendar a sus familiares o amigos y
partidarios políticos para que hagan parte de la burocracia que tiene postrada
a la entidad. Todo esto sucede con el visto bueno del revisor fiscal un
personaje manipulable sin criterio para convocar a la asamblea de afiliados o a
la junta directiva para evaluar el desempeño y comportamiento de los ingresos o
los gastos. Y este triste personaje se comporta de esa manera porque por más de
15 años ha permanecido en el cargo y se deleita de las mieles del poder cuando
viatica a nivel nacional o internacional.
Atrás quedo la
sana tradición de elegir a sus directivas mediante concurso de mérito; ahora,
por el contrario, se privilegia el tráfico de influencias. Como será el desgobierno que existe, que el
actual presidente ejecutivo hace abierta campaña entre los comerciantes
afiliados para mantenerse cuatro años más en el cargo sin que le importe para
nada su progreso. Como será el deterioro de la ética en la dirección de la
entidad que hacer politiquería para mantenerse en el cargo se ha normalizado.
La cámara de
comercio no contribuye al desarrollo empresarial, ni promueve la formalización,
la innovación y la competitividad regional; sus acciones solo generan
beneficios para sus directivos y políticos de poca monta. Con integrantes de la
junta directiva y su presidente buscando la reelección no se puede esperar que
haya una buena gobernanza, sino todo lo contrario, un desgobierno institucional
que ha postrado ética y corporativamente la institución.
La cámara se acostumbró
a repetir actividades sin mostrar resultados concretos, solo obedece a los
politiqueros que controlan la burocracia y el presupuesto. Atrás ha quedado la
transparencia financiera y contractual. El revisor fiscal en vez de ser el
veedor de los intereses de los afiliados y comerciantes en general ha pasado a
ser un funcionario que le gusta los viáticos y los viajes internacionales a
cambio de no hacer ninguna observación. Se observa que los gastos crecen, pero
el servicio no se mejora. Algunos afiliados manifiestan que han llegado a
pensar que los directivos confunden el patrimonio de la institución con su
patrimonio o proyecto personal. Las conexiones y los viajes se presentan como
logros sin demostrar sus beneficios. Si se compara los gastos con los
objetivos, los resultados evidencian despilfarro. Un viaje internacional de los
miembros de la junta y el cuerpo directivos no genera resultado en acuerdos,
proyectos o conocimientos aplicables que justifiquen que su costo fue
proporcional a esos resultados.
El presidente
ejecutivo no solo debe ser evaluado, sino también la responsabilidad de la
junta directiva porque es responsable de una gestión deficiente al omitir
deliberadamente sus deberes de supervisión.
Finalmente, la
pregunta de fondo: ¿Quién se beneficia de la gestión de la cámara? Es decir,
entender cómo se utiliza la posición como presidente ejecutivo o como miembro
de la junta directiva para fortalecer la organización y servir a sus afiliados,
o si la institución termina funcionando para preservar su poder. Por todo lo
dicho anteriormente, se puede decir, que la cámara de comercio de pasto es
dirigida por personas que no les gusta la transparencia, que dependen de la
voluntad de un político y, por lo tanto, no es útil para los afiliados y
comerciantes en general. Además, se evidencia en el deterioro de la reputación
institucional. La adjudicación de contratos a familiares, amigos sin
transparencia, utilizar los recursos corporativos para fines personales y contratar
el personal por el recomendado del político es lo que ha generado un
desgobierno y la pérdida de credibilidad de una institución que en tiempos
anteriores era el faro que alumbraba el derrotero del desarrollo regional. Al
final, un llamado a los comerciantes que quisieran ver modernizado su actividad
a no reelegir a los miembros actuales de la junta porque están en decadencia y
son cómplices de los pobres resultados que se ven.




