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Lasaña de pollo en salsa blanca: la receta cremosa que hará repetir a toda la familia

Prepara una deliciosa lasaña de pollo en salsa blanca con queso gratinado. Una receta casera, cremosa y perfecta para un almuerzo especial.

Por Maria Camila Rivera AlarconRedacción EXTRA
⏱ 5 min de lectura
Lasaña de pollo en salsa blanca: la receta cremosa que hará repetir a toda la familia
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

Tiempo de preparación: 25 minutos
Tiempo de cocción: 35 minutos
Porciones: 6
Dificultad: Media

Ingredientes para preparar lasaña de pollo

La combinación de pollo desmechado, salsa blanca y queso fundido convierte esta receta en una alternativa ideal para compartir.

  • 12 láminas de pasta para lasaña.

  • 500 g de pechuga de pollo.

  • 250 g de queso mozzarella rallado.

  • 50 g de queso parmesano rallado.

  • 1 cebolla blanca.

  • 2 dientes de ajo.

  • 1 tomate maduro.

  • 1 cucharada de aceite.

  • Sal, pimienta y orégano al gusto.

Ingredientes para la salsa blanca

  • 3 cucharadas de mantequilla.

  • 3 cucharadas de harina de trigo.

  • 3 tazas de leche.

  • Una pizca de nuez moscada.

  • Sal y pimienta al gusto.

Cómo preparar una lasaña de pollo cremosa

1. Cocina y desmecha el pollo

Coloca la pechuga en una olla con agua, sal y un poco de cebolla.

Cocina hasta que el pollo alcance una temperatura interna de 74 °C y esté completamente cocido. Retíralo, deja que repose unos minutos y desméchalo con dos tenedores.

Reserva un poco del caldo de cocción para ajustar la humedad del relleno si es necesario.

2. Prepara el relleno de pollo

Calienta el aceite en una sartén. Agrega la cebolla finamente picada y cocina hasta que esté transparente.

Incorpora el ajo triturado y el tomate picado. Cocina durante unos minutos, hasta que el tomate se ablande.

Añade el pollo desmechado, la sal, la pimienta y el orégano. Mezcla bien y cocina durante tres minutos.

El relleno debe quedar jugoso, pero no demasiado líquido. Retira del fuego y reserva.

3. Prepara una salsa blanca sin grumos

Derrite la mantequilla en una olla a fuego medio-bajo.

Agrega la harina y mezcla durante uno o dos minutos para cocinarla ligeramente. Incorpora la leche poco a poco, batiendo constantemente con un batidor de mano.

Continúa mezclando mientras la salsa se espesa. Añade la sal, la pimienta y una pizca de nuez moscada.

Cocina hasta obtener una consistencia cremosa que cubra ligeramente el dorso de una cuchara. Si queda demasiado espesa, incorpora un poco más de leche.

4. Prepara las láminas de pasta

Revisa las instrucciones del fabricante. Algunas láminas necesitan hervirse previamente, mientras otras pueden utilizarse directamente.

Si requieren cocción, prepara la pasta siguiendo las indicaciones del empaque. Escúrrela y sepárala para evitar que se pegue.

Este paso es importante para conseguir capas suaves después del horneado.

5. Arma las capas de la lasaña

Precalienta el horno a 180 °C.

Extiende una capa fina de salsa blanca en el fondo de una refractaria. Coloca las láminas de pasta y distribuye una parte del pollo.

Agrega salsa blanca y queso mozzarella. Repite el proceso hasta terminar los ingredientes.

Finaliza con una capa generosa de salsa blanca, mozzarella y queso parmesano.

Procura que los bordes de la pasta queden cubiertos de salsa para evitar que se resequen durante la cocción.

6. Hornea hasta conseguir un gratinado dorado

Introduce la refractaria en el horno durante 25 a 35 minutos, según el tipo de pasta y las instrucciones del fabricante.

Cuando la superficie esté dorada y la salsa burbujee, retira la lasaña.

Déjala reposar entre 10 y 15 minutos antes de cortarla. Así las capas se asentarán y las porciones conservarán mejor su forma.

El secreto para una lasaña jugosa y llena de sabor

La clave consiste en equilibrar la cantidad de salsa con la humedad del relleno.

Si utilizas muy poca salsa, las láminas pueden quedar secas. Si el relleno contiene demasiado líquido, la lasaña podría desarmarse al servirla.

También puedes combinar mozzarella con parmesano para conseguir una superficie elástica, dorada y llena de sabor.

¿Con qué acompañar la lasaña de pollo?

Una ensalada fresca de lechuga, tomate y pepino aporta un contraste ligero frente a la cremosidad de la salsa blanca.

También puedes acompañarla con vegetales al vapor o una pequeña porción de pan con ajo.

Para una presentación especial, sirve cada porción en un plato amplio y termina con perejil picado.

Variaciones para cambiar la receta

  • Con champiñones: añade champiñones salteados al relleno de pollo.

  • Con espinacas: incorpora espinacas cocidas y bien escurridas entre las capas.

  • Con maíz dulce: agrega media taza de maíz para aportar un toque dulce.

  • Con más queso: combina mozzarella, parmesano y un poco de queso provolone.

Una receta ideal para compartir

La lasaña de pollo en salsa blanca transforma ingredientes cotidianos en un plato abundante y cremoso.

Puedes preparar el relleno con anticipación y refrigerarlo hasta el momento de montar la lasaña. Conserva los ingredientes perecederos refrigerados y cocina completamente la preparación antes de servir.

Con una buena salsa, capas equilibradas y un gratinado dorado, tendrás una receta perfecta para un almuerzo familiar o una ocasión especial.

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