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La supercomputación transforma el método científico permite anticipar fenómenos naturales

Los superordenadores y la inteligencia artificial están revolucionando la investigación mediante simulaciones digitales

Por Claudia Lorena Herrera DíazRedacción EXTRA
⏱ 4 min de lectura
La supercomputación transforma el método científico permite anticipar fenómenos naturales
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

La supercomputación y la inteligencia artificial están cambiando la manera de hacer ciencia al permitir que los investigadores simulen fenómenos complejos, procesen grandes volúmenes de datos y evalúen múltiples hipótesis sin depender exclusivamente de los experimentos tradicionales.

Así lo expone un reportaje de la Agencia SINC sobre el trabajo del Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS), en España, donde el superordenador MareNostrum 5 representa una de las principales herramientas para desarrollar investigaciones en áreas como la biología, la ingeniería, la meteorología y la física. Según el artículo, esta infraestructura alcanza un rendimiento máximo superior a los 300 petaflops, equivalente a cientos de miles de billones de operaciones por segundo.

Uno de los principales cambios consiste en la posibilidad de reproducir digitalmente procesos que antes requerían largos periodos de experimentación. A través de simulaciones computacionales, los científicos pueden analizar diferentes escenarios, descartar hipótesis y estudiar sistemas que van desde las estructuras moleculares hasta fenómenos que afectan al planeta.

Simulaciones para anticipar desastres naturales

Entre las aplicaciones más relevantes se encuentra la creación de gemelos digitales, modelos informáticos que reproducen el comportamiento de sistemas reales. En el ámbito ambiental, iniciativas europeas como Destination Earth buscan desarrollar una representación digital del planeta que permita estudiar el clima y anticipar los efectos de fenómenos extremos.

Estas herramientas también pueden contribuir a mejorar la respuesta ante emergencias. De acuerdo con el reportaje, los sistemas de computación de urgencia permiten procesar información para simular la evolución de terremotos, incendios forestales y otros riesgos ambientales, con el objetivo de proporcionar datos útiles para la toma de decisiones.

En el caso de los incendios, los modelos pueden analizar la propagación del fuego, la influencia del viento y el desplazamiento del humo. Esta información puede ayudar a los equipos de emergencia a identificar zonas de riesgo, planificar evacuaciones y establecer estrategias de prevención.

La tecnología también se utiliza para estudiar la dispersión de contaminantes en el mar y anticipar posibles impactos sobre las zonas costeras, lo que permitiría a las autoridades actuar con mayor rapidez ante determinados incidentes ambientales.

Inteligencia artificial aplicada a la salud

La biología y la medicina constituyen otros campos beneficiados por estos avances. Herramientas de inteligencia artificial como AlphaFold han permitido acelerar significativamente el estudio de las estructuras de las proteínas, un proceso fundamental para comprender numerosos mecanismos biológicos.

La capacidad de procesar información genética y datos clínicos también abre oportunidades para avanzar en la medicina personalizada. Mediante el análisis de las características de cada paciente y de determinadas enfermedades, los sistemas computacionales pueden ayudar a identificar posibles tratamientos que posteriormente deben ser evaluados por profesionales de la salud.

Además, la supercomputación facilita investigaciones que difícilmente podrían desarrollarse con los recursos de un laboratorio convencional, debido al volumen de información y a la complejidad de los cálculos necesarios.

El reto de desarrollar tecnología propia

El reportaje también destaca la importancia de contar con infraestructuras y modelos de inteligencia artificial propios. En un escenario de competencia tecnológica internacional, desarrollar capacidades independientes puede contribuir a reducir la dependencia de sistemas comerciales y ofrecer mayor control sobre los datos, los procedimientos y las limitaciones de los algoritmos.

Desde esta perspectiva, la investigación pública desempeña un papel importante, ya que permite abordar proyectos científicos y culturales que no necesariamente generan beneficios económicos inmediatos. Entre los ejemplos mencionados se encuentra el uso de inteligencia artificial para analizar manuscritos históricos y contribuir a identificar obras literarias desconocidas o atribuidas a autores del Siglo de Oro español.

A estas posibilidades se suma la computación cuántica, una tecnología todavía en desarrollo que busca resolver determinados problemas complejos mediante principios de la física cuántica. Su futura integración con la inteligencia artificial podría ampliar las capacidades de simulación científica, aunque sus aplicaciones prácticas aún dependen de importantes avances tecnológicos.

La transformación del método científico, por tanto, no consiste únicamente en disponer de ordenadores más potentes. Supone incorporar nuevas formas de investigar, combinar datos procedentes de distintas fuentes y utilizar modelos digitales para comprender fenómenos que antes resultaban difíciles de estudiar.

En este contexto, la supercomputación se consolida como una herramienta estratégica para acelerar descubrimientos, mejorar la prevención de riesgos y ampliar las fronteras del conocimiento, mientras los investigadores mantienen la responsabilidad de interpretar, validar y aplicar los resultados obtenidos.

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