LA SALUD Y PILDORITAS DE VIDA Y BIENESTAR
Importante tomar vacaciones, sobre todo variando la actividad; siempre ir en post de ideales superiores; escuchar lo que nos pide nuestro ser.

En la columna anterior me referí a algunos aspectos prioritarios para la salud humana y anticipé que en esta ocasión seguiría ocupándome del tema.
Recordé entonces que por los tiempos de pandemia terminaba
mis reflexiones con dos palabras: “Salud y Vida”, que siempre se deben invocar,
pues como es elemental, para los seres humanos lo primero es la vida y ésta depende
de la salud, por lo que frente a tantos temas por tratar, a éste hay que dar
prioridad.
Bajo este parámetro terminé en la anterior ocasión
refiriéndome a la importancia de desarrollar la capacidad de concentración que
es indispensable.
Además, puede resultar útil destacar que debemos
entregarnos por completo a lo que hacemos, sin esclavitud; saber ser empáticos
y dulces con nosotros mismos; tener muy presente que hay que trabajar por nuestras metas hasta conseguirlas,
pero siendo flexibles para variarlas, según las circunstancias, así como a estar
prestos a potenciar siempre el optimismo.
Importante tomar vacaciones, sobre todo variando la
actividad; siempre ir en post de ideales superiores; escuchar lo que nos pide
nuestro ser; propender por la contemplación; tener en cuenta nuestra guía, que
solo se escucha en el silencio; que la vida no es una vía recta; la importancia
del silencio interior; retirase a tiempo, pero no antes; estudiar algo nuevo.
Tomar distancia de
lo que nos confunde y nos hiere; cultivar pensamientos amorosos; entrar en
contacto con nuestro mundo interior; no obsesionarse con aumentar la
longevidad, pero buscarla; hacer la siesta diaria, donde sea que nos
encontremos; madrugar para que rinda el día, pero no en exceso; tener presente
que lo mejor del mundo y de la vida es barato y casi gratis.
Además, cómo es de importante, y lo digo no por mis años,
que por supuesto, satisfactoriamente son abundantes, sino porque esta
admonición aspiro pueda ser útil a mis lectores: no quejarnos por los años,
sino al contrario, celebrar por haberlos vivido.
Y tengamos presente que la abundancia nace primero de
nuestro interior y que la sabiduría no viene de la prisa, sino de la
observación profunda, escuchando ante todo nuestra voz interior y saliéndonos
de la rutina.
Tener en cuenta que la amistad es una experiencia de
transformación, así como manejar con cuidado las redes sociales.
No olvidar que hay que competir, pero no hay nada de malo
en ir despacio, pues la vida no debe ser una competición constante que
desconozca nuestro propio ser; actuar desde la coherencia entre lo que
pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos.
Utilizar el humor como estrategia contra el estrés, pues la
risa, por ejemplo, es terapéutica, e incluso favorece nuestra salud física. No
hay que demonizar el estrés, sino evitar que se vuelva crónico.
No abarcar tanto, pues como dice nuestra gente, “quien
mucho abarca poco aprieta” y el exceso de alternativas suele generar ansiedad y
bloqueo. No olvidar los puntos medios y, por ende, la ley de la equidistancia
de Confucio, para huir a los extremos.
Tener buen ritmo, pero bajarlo cuando es necesario para
mantener suficientes energías. No vivir pensando en los miedos sino en lo
positivo y en los éxitos.
Y entre tantas cosas, antes de hablar, escuchar. Es más
sabio escuchar que pontificar.
@ricaurtelosada




