La inflación de EE. UU. sube al 3,7 % y complica las decisiones de la Reserva Federal
Los precios al consumidor aumentaron un 0,6 % en septiembre y la inflación anual llegó al 3,7 %, elevando la presión sobre las tasas de interés.

La inflación de Estados Unidos se aceleró más de lo previsto en septiembre de 2026 y alcanzó una tasa anual del 3,7 %, frente al 3,4 % registrado en agosto. El repunte, impulsado principalmente por el encarecimiento de la gasolina y otros componentes de la energía, aumenta la incertidumbre sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal en materia de tasas de interés.
Según los datos publicados el 14 de octubre por la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS, por sus siglas en inglés), el índice de precios al consumidor subió un 0,6 % mensual, después de aumentar un 0,4 % en agosto.
La gasolina impulsa el aumento de los precios
El combustible fue uno de los principales factores detrás de la aceleración inflacionaria. Los precios de la gasolina aumentaron un 9,1 % durante septiembre, mientras que el índice general de energía avanzó un 5,2 %. En términos interanuales, la energía acumuló un incremento del 20,4 % y la gasolina registró una subida del 34,2 %.
Los precios de la vivienda, medidos mediante el componente de alojamiento del índice, también contribuyeron al resultado, con un aumento mensual del 0,4 %. Por su parte, los alimentos mantuvieron un comportamiento estable en conjunto: los productos consumidos en el hogar bajaron un 0,1 %, mientras que los alimentos comprados fuera del hogar subieron un 0,2 %.
La inflación subyacente, que excluye los alimentos y la energía por su mayor volatilidad, avanzó un 0,3 % mensual y un 2,6 % interanual. Este indicador permite evaluar si las presiones sobre los precios se extienden más allá de los componentes energéticos.
La Reserva Federal enfrenta un escenario más incierto
El repunte de la inflación representa un desafío para la Reserva Federal, que debe equilibrar la necesidad de contener los precios con los posibles efectos de una política monetaria restrictiva sobre el empleo y la actividad económica.
Un aumento persistente de la inflación podría reducir el margen para recortar las tasas de interés y mantener sobre la mesa la posibilidad de nuevos incrementos. Sin embargo, el dato de septiembre, por sí solo, no determina cuál será la decisión del banco central en sus próximas reuniones.
Las tasas de interés influyen en el costo de los préstamos, las hipotecas y la financiación empresarial, además de afectar el consumo y la inversión. Por ello, cualquier cambio en las expectativas de política monetaria puede repercutir en los mercados financieros y en las decisiones económicas de los hogares y las empresas.
El próximo movimiento de la Reserva Federal dependerá de la evolución conjunta de los precios, el empleo y otros indicadores económicos. La persistencia de la inflación será determinante para establecer si las presiones observadas en septiembre constituyen un repunte temporal o una señal de mayores dificultades para devolver el crecimiento de los precios a niveles más bajos.
Fuente: Reuters — Lucia Mutikani, con edición de Andrea Ricci y Paul Simao. Datos oficiales de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS). · Ver fuente ↗




