LA CAPITAL DE LOS NARIÑENSES YA HUELE A CARNAVAL
Las audiciones que por estos días se realizan para seleccionar a quienes tendrán la responsabilidad de participar en las diferentes actividades del Carnaval.

Aunque todavía faltan algunas semanas para que las calles de Pasto se llenen de música, color, alegría y creatividad, en la capital nariñense ya comienza a sentirse ese ambiente especial que anuncia la llegada de una de las celebraciones más importantes del país: el Carnaval de Negros y Blancos.
Las audiciones que por estos días
se realizan para seleccionar a quienes tendrán la responsabilidad de participar
en las diferentes actividades del Carnaval constituyen una señal inequívoca de
que la fiesta empieza a tomar forma. Artistas, músicos, bailarines, colectivos
culturales, artesanos y cientos de personas que durante meses preparan sus
propuestas comienzan a mostrar el resultado de su trabajo y a contagiar a la
ciudad con ese espíritu carnavalero que hace de Pasto un territorio único.
Y no se trata solamente de una
fiesta. El Carnaval de Negros y Blancos representa una de las principales
expresiones de la identidad de los nariñenses y, al mismo tiempo, constituye
una enorme oportunidad para la economía de Pasto. En momentos en que la ciudad
necesita fortalecer su actividad comercial y recuperar plenamente el dinamismo
de numerosos sectores, la llegada del Carnaval genera una expectativa que va
mucho más allá de los desfiles y las celebraciones.
Hoteles, restaurantes, bares,
cafeterías, almacenes, centros comerciales, transportadores, vendedores
informales, artesanos, artistas, fotógrafos, trabajadores de servicios y
numerosos emprendimientos familiares encuentran en esta temporada una
posibilidad para mejorar sus ingresos. Miles de visitantes llegan desde
diferentes regiones de Colombia y desde otros países, convirtiendo a Pasto
durante esos días en un gran escenario cultural y turístico.
Por eso resulta esperanzador que,
desde ahora, se empiece a sentir en la ciudad ese entusiasmo que
tradicionalmente acompaña la proximidad del Carnaval. Después de un año
particularmente difícil para muchas familias y actividades económicas, la
fiesta puede convertirse nuevamente en un importante motor de reactivación.
Pero para que ese propósito se
cumpla plenamente será fundamental que todos los sectores trabajen de manera
coordinada. Las autoridades deberán garantizar seguridad, movilidad, limpieza,
atención al visitante y adecuada organización de los eventos. Los comerciantes
tendrán la oportunidad de prepararse para recibir a quienes llegarán a Pasto,
mientras que los artistas y artesanos tendrán nuevamente la posibilidad de
demostrar por qué la creatividad nariñense ocupa un lugar tan especial.
También será indispensable que los
propios pastusos asumamos el Carnaval con responsabilidad. La hospitalidad, el
respeto por los visitantes, el cuidado del espacio público y la protección de
nuestras tradiciones deben acompañar cada jornada.
El Carnaval de Negros y Blancos no
es simplemente una temporada de diversión. Es cultura, memoria, trabajo,
creatividad, turismo y economía. Es una vitrina para mostrarle al país y al
mundo la enorme riqueza humana y artística de Nariño.
Por eso, cuando las audiciones
comienzan a llenar de música y expectativa distintos espacios de Pasto, también
comienza a renacer una ilusión colectiva. Ya se siente el Carnaval y, con él,
la esperanza de que nuestra gran fiesta vuelva a convertirse en ese poderoso
motor económico que necesitan la ciudad y miles de familias.
Pasto se prepara. Nariño se
prepara. Y nuevamente, con orgullo, debemos abrirle las puertas al mundo para
demostrar que nuestro Carnaval sigue siendo una de las grandes celebraciones de
Colombia y una verdadera expresión del alma nariñense.




