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LA CAPITAL DE LOS NARIÑENSES YA HUELE A CARNAVAL

Las audiciones que por estos días se realizan para seleccionar a quienes tendrán la responsabilidad de participar en las diferentes actividades del Carnaval.

Por Atis Bernal Rober AlbeiroRedacción EXTRA
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LA CAPITAL DE LOS NARIÑENSES YA HUELE A CARNAVAL
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

Aunque todavía faltan algunas semanas para que las calles de Pasto se llenen de música, color, alegría y creatividad, en la capital nariñense ya comienza a sentirse ese ambiente especial que anuncia la llegada de una de las celebraciones más importantes del país: el Carnaval de Negros y Blancos.

Las audiciones que por estos días se realizan para seleccionar a quienes tendrán la responsabilidad de participar en las diferentes actividades del Carnaval constituyen una señal inequívoca de que la fiesta empieza a tomar forma. Artistas, músicos, bailarines, colectivos culturales, artesanos y cientos de personas que durante meses preparan sus propuestas comienzan a mostrar el resultado de su trabajo y a contagiar a la ciudad con ese espíritu carnavalero que hace de Pasto un territorio único.

Y no se trata solamente de una fiesta. El Carnaval de Negros y Blancos representa una de las principales expresiones de la identidad de los nariñenses y, al mismo tiempo, constituye una enorme oportunidad para la economía de Pasto. En momentos en que la ciudad necesita fortalecer su actividad comercial y recuperar plenamente el dinamismo de numerosos sectores, la llegada del Carnaval genera una expectativa que va mucho más allá de los desfiles y las celebraciones.

Hoteles, restaurantes, bares, cafeterías, almacenes, centros comerciales, transportadores, vendedores informales, artesanos, artistas, fotógrafos, trabajadores de servicios y numerosos emprendimientos familiares encuentran en esta temporada una posibilidad para mejorar sus ingresos. Miles de visitantes llegan desde diferentes regiones de Colombia y desde otros países, convirtiendo a Pasto durante esos días en un gran escenario cultural y turístico.

Por eso resulta esperanzador que, desde ahora, se empiece a sentir en la ciudad ese entusiasmo que tradicionalmente acompaña la proximidad del Carnaval. Después de un año particularmente difícil para muchas familias y actividades económicas, la fiesta puede convertirse nuevamente en un importante motor de reactivación.

Pero para que ese propósito se cumpla plenamente será fundamental que todos los sectores trabajen de manera coordinada. Las autoridades deberán garantizar seguridad, movilidad, limpieza, atención al visitante y adecuada organización de los eventos. Los comerciantes tendrán la oportunidad de prepararse para recibir a quienes llegarán a Pasto, mientras que los artistas y artesanos tendrán nuevamente la posibilidad de demostrar por qué la creatividad nariñense ocupa un lugar tan especial.

También será indispensable que los propios pastusos asumamos el Carnaval con responsabilidad. La hospitalidad, el respeto por los visitantes, el cuidado del espacio público y la protección de nuestras tradiciones deben acompañar cada jornada.

El Carnaval de Negros y Blancos no es simplemente una temporada de diversión. Es cultura, memoria, trabajo, creatividad, turismo y economía. Es una vitrina para mostrarle al país y al mundo la enorme riqueza humana y artística de Nariño.

Por eso, cuando las audiciones comienzan a llenar de música y expectativa distintos espacios de Pasto, también comienza a renacer una ilusión colectiva. Ya se siente el Carnaval y, con él, la esperanza de que nuestra gran fiesta vuelva a convertirse en ese poderoso motor económico que necesitan la ciudad y miles de familias.

Pasto se prepara. Nariño se prepara. Y nuevamente, con orgullo, debemos abrirle las puertas al mundo para demostrar que nuestro Carnaval sigue siendo una de las grandes celebraciones de Colombia y una verdadera expresión del alma nariñense.

 


 

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