Zaray decidió hacer pública su experiencia después de presentar complicaciones que, según su relato, se prolongaron durante meses. La mujer pidió a quienes planean someterse a procedimientos estéticos verificar cuidadosamente las condiciones del lugar y del profesional.
Una denuncia ciudadana volvió a poner sobre la mesa la importancia de verificar las condiciones de seguridad, atención y seguimiento antes de someterse a un procedimiento de cirugía estética en Ibagué. Zaray, una mujer que decidió contar públicamente su experiencia, asegura que enfrentó diferentes complicaciones después de realizarse una lipectomía con amarre de músculos a finales de 2024.
Según explicó en su testimonio, inicialmente destinó cerca de $15 millones para la intervención quirúrgica. Sin embargo, al sumar gastos relacionados con fajas, medicamentos, consultas y otros elementos necesarios durante su recuperación, calcula que la inversión total habría superado los $17 millones.
La mujer indicó que el procedimiento fue realizado en un centro estético que, según su versión, estaría ubicado en inmediaciones de la calle 42 con avenida Ferrocarril de Ibagué.
Supuración, mal olor y problemas en el ombligo
De acuerdo con el relato de Zaray, después de la cirugía comenzaron a aparecer síntomas que generaron preocupación. Entre las molestias que describió se encuentran supuración, mal olor y una alteración en la zona del ombligo.
Ante estas situaciones, la mujer manifestó que inicialmente acudió al profesional que había realizado la intervención. Sin embargo, aseguró que durante las primeras valoraciones no habría obtenido una explicación que permitiera determinar con claridad el origen de las complicaciones.
“Yo tengo algo extraño en mi cuerpo”, relató al recordar el momento en que comenzó a sospechar que algo no estaba funcionando como esperaba durante su recuperación.
La persistencia de los síntomas llevó a la paciente a buscar una nueva valoración médica. Según su testimonio, otro profesional le recomendó realizar una ecografía de tejidos blandos, examen que, de acuerdo con lo que posteriormente manifestó, habría permitido identificar un presunto cuerpo extraño en la zona intervenida.
Asegura que tuvo que someterse a otro procedimiento
Uno de los aspectos que más preocupación generó en el relato de Zaray está relacionado con la necesidad de realizar una intervención posterior para intentar solucionar las complicaciones que, según afirma, venía presentando.
La mujer aseguró que durante este proceso tuvo que ser sometida nuevamente a anestesia, situación que provocó preocupación tanto en ella como en sus familiares.
Según recordó, esperaba que el procedimiento permitiera reconstruir nuevamente la zona del ombligo y corregir las dificultades que habían surgido después de la primera cirugía.
“Yo ya no quiero más, ya no quiero que me seden más”, afirmó que manifestó durante ese episodio, al expresar su temor y cansancio frente a la posibilidad de continuar ingresando a procedimientos quirúrgicos.
También habló de una cirugía anterior
Zaray manifestó además que esta no sería la primera ocasión en la que habría presentado dificultades después de someterse a un procedimiento realizado por el mismo profesional.
Según su testimonio, años atrás se habría practicado una cirugía de senos y posteriormente habría tenido problemas con una de las heridas, situación que también habría requerido atención adicional.
La mujer decidió hacer pública su experiencia como una advertencia para otras personas que estén considerando realizarse cirugías estéticas, especialmente aquellas que implican procedimientos invasivos y periodos prolongados de recuperación.
Recomendación para quienes planean una cirugía estética
Después de la experiencia que asegura haber vivido, Zaray dejó un mensaje para quienes estén pensando en realizarse este tipo de procedimientos: “Tener cuidado y mirar bien con quién se van a operar”.
La recomendación cobra relevancia debido a que cualquier cirugía estética implica riesgos y requiere valoración médica previa, seguimiento posterior y atención por profesionales debidamente habilitados.
Antes de tomar una decisión, los pacientes pueden verificar la información del profesional, las condiciones de la institución donde se realizará el procedimiento, las autorizaciones correspondientes y los mecanismos disponibles para recibir atención en caso de presentar complicaciones.
En Colombia, además, las autoridades sanitarias recomiendan que los procedimientos quirúrgicos se realicen en instituciones autorizadas y que los pacientes conozcan previamente los riesgos, alternativas y cuidados posteriores.
Por ahora, los señalamientos realizados por Zaray corresponden exclusivamente a su versión y testimonio público. La existencia de eventuales responsabilidades profesionales, administrativas o legales deberá ser establecida, si corresponde, por las autoridades y entidades competentes, a partir de las pruebas y actuaciones formales que puedan adelantarse sobre el caso.



