Santa Marta, Magdalena. La muerte de José Luis Pérez Villanueva, conocido con los alias de “Cholo” o “Comando 25”, abrió un nuevo escenario de incertidumbre alrededor de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), organización armada que mantiene presencia en sectores de Magdalena, La Guajira y Cesar.
Pérez Villanueva era señalado por las autoridades como uno de los principales mandos de la estructura, por debajo de Fredy Castillo Carrillo, alias “Pinocho”. Su muerte ocurrió el 21 de septiembre durante un operativo realizado en el sector de Quebrada del Sol, en el corregimiento de Guachaca, zona rural de Santa Marta. En la operación también murieron otros seis presuntos integrantes de la organización y fueron capturadas tres personas.
El hecho se produjo pocas semanas después de la muerte de Naín Andrés Pérez Toncel, alias “Bendito Menor”, quien había sido señalado como otro de los principales integrantes de la estructura. Tras ese operativo, “Cholo” y alias “Patilizo” aparecían entre los nombres relacionados con un eventual reacomodo de la cadena de mando de las ACSN.
Uno de los interrogantes que ahora enfrentan las autoridades es quién ocupará el espacio dejado por “Cholo” y cómo podrían modificarse las relaciones de poder dentro de la organización. Entre los nombres mencionados se encuentra Orlando Pérez Ortega, alias “Patilizo”, aunque cualquier cambio en la estructura deberá ser establecido por las autoridades y organismos de inteligencia.
La operación también tuvo repercusiones en Santa Marta y otros sectores de la región. Después de la muerte de los integrantes de las ACSN se registraron bloqueos, quema de vehículos, suspensión del transporte y cierre de establecimientos comerciales, mientras las autoridades permanecieron en alerta ante las amenazas de acciones armadas.
La situación además genera preocupación por las comunidades indígenas asentadas en la Sierra Nevada. Organizaciones indígenas han advertido sobre los riesgos que representan los enfrentamientos y operaciones armadas para la población civil, especialmente en territorios donde habitan comunidades Arhuaco, Wiwa y Kogui.
Las autoridades deberán determinar ahora si la salida de uno de los principales mandos de las ACSN provoca una reorganización interna, nuevos enfrentamientos por el control territorial o modificaciones en la disputa que esta estructura mantiene con otros grupos armados por zonas estratégicas de la región.




