Los países del Grupo de los Siete (G7) acordaron liberar hasta 100 millones de barriles de petróleo, diésel y otros productos de sus reservas de emergencia, en una operación coordinada a través de la Agencia Internacional de Energía (AIE). La decisión comenzará de inmediato y se desarrollará durante cuatro meses, con una cantidad importante de diésel prevista para salir al mercado durante los primeros 20 días.
La decisión llega en un momento de fuerte presión sobre el mercado energético internacional. La AIE señaló que los efectos de la crisis en el estrecho de Ormuz continúan siendo especialmente importantes para el mercado del diésel. Aunque los flujos de petróleo desde Medio Oriente se han recuperado de manera significativa, los productos refinados siguen enfrentando restricciones, mientras los ataques contra instalaciones petroleras rusas también han afectado la disponibilidad de diésel.
El anuncio ya tuvo repercusiones en los mercados. El viernes 2 de octubre, el Brent cerró en US$102,25 por barril, prácticamente estable frente a la jornada anterior, mientras el WTI terminó en US$91,11. Reuters señaló que los precios recibieron presión después del acuerdo del G7 para liberar reservas, aunque el mercado continúa evaluando los riesgos relacionados con el conflicto y el suministro internacional.
La operación no se limita al petróleo almacenado. Los países del G7 también acordaron coordinar los mantenimientos de sus refinerías para evitar interrupciones simultáneas y buscar un mayor uso de las capacidades de refinación cuando sea posible. Además, reafirmaron su compromiso de no establecer restricciones a las exportaciones de energía entre los miembros del grupo y pidieron a otros productores evitar medidas que puedan aumentar la tensión del mercado.
La pregunta ahora es si los 100 millones de barriles serán suficientes para estabilizar los precios durante los próximos meses. La respuesta dependerá de la evolución del conflicto, del tránsito energético por el estrecho de Ormuz, de la producción y refinación mundial y de la duración de las restricciones de suministro. Para países como Colombia, el comportamiento internacional del petróleo puede repercutir en los ingresos por exportaciones, los precios de los combustibles y las finanzas públicas, por lo que una crisis energética prolongada también tendría efectos económicos más allá de las grandes potencias.




