El Banco de la República de Colombia realizó un aumento en la tasa de interés de referencia, pasó de un 2% a un 4%.
Este aumento lo que intenta es controlar la inflación, es decir el alza que se está dando en los precios que están dentro de la canasta familiar. En el 2021, según lo estipulado por el DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística), este número cerró en un 6,94%, es decir, por encima de los números que se estiman en el rango meta, además de ser un número histórico para la inflación del país.
Una de las consecuencias que acarrea este aumento es la baja en el incentivo de consumo de la población, tradicionalmente algunos productos particulares se han considerado como lujos dentro de la canasta familiar, pero en este momento, se encuentran productos más generales, como lo son las bebidas, los artículos de aseo y los alimentos, los que son considerados parte de los elementos de primera necesidad para la población colombiana. Con la decisión de la suba de tasas de interés, se intenta poner freno en la inflación, para así recuperar la capacidad adquisitiva de las familias, ya que estos aumentos hacen que se disminuya el poder de compra.
Otra de las consecuencias que implica a estos cambios producidos por el Banco Central, es el efecto que produce en la contratación de empleados. De por si el empleo en Colombia se encuentra en una situación compleja, a finales del 2021 se vió estancado el empleo y se prevé para el 2022 una tasa de desempleo de 11,7%, con una variación entre el 10,5% y un 13,0%.
Además, hay un alto número de personas desempleadas o subempleadas, que sumados quedan en casi el 40% de la población sin ningún tipo de ingreso.
Por otro lado, se suma al listado de consecuencias de esta medida, el aumento en los costos de los créditos, esto quiere decir que los bancos comenzaran a aumentar el cobro de los préstamos de dinero, ya que la tasa que estipula el Banco Central es un punto central de referencia para las tasas de interés del mercado.
Esto aplicaría a los ahorros y también a los nuevos créditos de diferentes tipos que las empresas y los colombianos tomen. No aplica a los créditos tomados anteriormente, ya que se respeta la contratación realizada en ese momento.
Esta es una tasa que se visualiza en el corto plazo, e incluso está aconteciendo actualmente. En lo que respecta a los créditos de largo plazo, como son los de libre inversión, los créditos hipotecarios y los de vehículos va a producirse de manera más lenta la transmisión de la tasa en un plazo de 12 a 18 meses.
Es decir, que depende tanto del plazo de compra como del tipo de crédito que se adquiera. Según la entidad Superintendencia Financiera de Colombia, desde el 21 de enero en las tarjetas de crédito para cuotas de 2 a 6 meses, las tasas de interés variaron entre 20,98% y 26,46%, en lo que respecta a plazos de 7 a 12 meses, el rango se ubicó entre 20,98%y el 26,39%.
Hay que tomar en consideración, que encarecer el crédito con las tasas de interés, más el aumento de la inflación que impactan en el consumo, podrán acarrear una desaceleración del crecimiento económico. Así mismo, esta medida establecida en relación a las tasas de interés intenta atacar y frenar la inflación que si sigue en crecimiento termina empobreciendo a los asalariados.
Es visible que estos cambios tiene impacto positivo y negativo tanto para entidades financieras, comerciales así como también para la población colombiana.




