En Juanoy, norte de Pasto piden por un buen amor. Antonio, el Santo de los enamorados

Es el favorito de las mujeres del departamento de Nariño y en quien guardan la esperanza para conseguir a su ‘príncipe azul’.
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Por: Juan Miguel Narváez Eraso.

“Al igual que muchas mujeres siempre pensé que el amor no estaba hecho para mí. Esas ideas siempre invadían mi cabeza a raíz der las amargas experiencias que tenía, sin embargo mis amigas me contaron lo milagroso que era San Antonio de Padua y fue gracias a él, que encontré el amor verdadero”, dijo Ana Bucheli, una madre de familia a quien todo su bienestar emocional asegura que se lo debe a él.

San Antonio de Padua mejor conocido como el ‘Santo de los Enamorados’, fue un monje predicador, teólogo muy importante en sus tiempos y con una carrera sacerdotal muy extensa que a nadie le interesa en estos momentos porque todo mundo sólo lo utiliza para voltearlo de cabeza e implorarle que atraiga urgentemente al amor.

Creencias                    

Según el teólogo nariñense Diego Zambrano, para la iglesia católica eso es una  superstición. Expresó que ese es ‘tabú’, al que muchos hombres y mujeres del departamento de Nariño recurren a él, para salir del ‘club de los solteros’.

Precisa que para que San Antonio les me haga el milagrito, muchos creyentes, luego de que compran la imagen, la ponen en un pedestal de su casa y piden con discreción que les llegue el amor de su vida.

De igual manera asisten al templo y piden al padre que rocíe agua bendita sobre el creyente  y por supuesto a la imagen de San Antonio.

Ritos

Además expresó que luego suelen hacer una serie de ritos que incluye prender una veladora cada noche y entonar las siguientes frases. “Oh San Antonio, santo eres y gentil serás conmigo, bendito tú eres entre todos los santos por la fama de tus milagros.  No mires mi falta de virtud ni mis pecados, estoy sediento(a) de amor y quiero beber el vino de la gloria, lléname de la Divina Majestad, te saludo San Antonio y me regocijo en el favor que te pido, oh San Antonio deja que mi corazón se conmueva e intercede por mí, oh San Antonio cálmame esta ansiedad perturbada de saciedad y hazme renunciar al deseo de pecar, amén”.

Sostuvo que ponerlo de cabeza es castigar al santo, porque cuando al creyente le hace el milagro tiene que cambiarlo de posición, enderezarlo, es decir ponerlo de pie.  Finalmente dijo que como forma de agradecimiento, el devoto tiene que prender otras 4 veladoras y seguir con la fe, además de agrandar el altar y hacerle publicidad al Santo, contando su experiencia.


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