DEL CIELO AL SUELO POLÍTICO

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El pasado 5 de diciembre, el panorama político del Cauca dio un giro inesperado luego de que el Centro Democrático confirmara que no tendría lista propia en el departamento para las próximas elecciones, decisión que dejó por fuera a Marcelo Arango, una de sus fichas más visibles en la región. La determinación sorprendió incluso a militantes del partido, quienes daban por hecho la participación de Arango tras sus reiteradas afirmaciones de tener “canales directos” con el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Sin embargo, esas presuntas conversaciones no fueron suficientes para asegurar su nombre en la contienda. La dirigencia nacional optó por no inscribir la lista, lo que dejó al aspirante caucano sin respaldo, sin candidatura y sin la posibilidad de competir en un territorio donde aún buscaba consolidar presencia.

Una jugada que sacudió la interna uribista

La ausencia de un candidato en el Cauca generó desconcierto dentro de las bases del Centro Democrático. Simpatizantes y dirigentes locales cuestionaron la falta de claridad en el proceso interno y la manera en que se diluyó la figura de Arango, quien hasta hace pocas semanas se mostraba confiado en recibir el aval.

Analistas políticos señalaron que la decisión reveló fracturas internas, falta de organización y una pérdida de fuerza del partido en departamentos históricamente complejos para la bancada uribista. Además, destacaron que la jugada dejó a Arango “sin premio y sin consuelo”, mientras el partido quedó “mirando desde afuera” un escenario político donde buscaba mantener relevancia.

La salida del Centro Democrático de la contienda en Popayán Cauca fue interpretada como un retroceso en su intento de expandir su base electoral en el suroccidente del país. Para Arango, el episodio representó el cierre abrupto de una apuesta política que parecía avanzar, pero que terminó desvaneciéndose en la recta final.


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