La arbitra norte vallecaucana Erika Andrea Sánchez, es considerada como una de las mejores del país, luego de ser escogida como la jueza del duelo de la pasada final entre América y Cali femenino, en la que se consagraría el equipo rojo de la ciudad de Cali. Para Erika, nacida en el Dovio Valle, esta ha sido su mejor experiencia en la profesión.
“Más que un reto era una gran oportunidad para el fútbol femenino y vallecaucano, teniendo en cuenta que en la ida y en la vuelta fue el protagonismo del arbitraje del Valle. Es un proceso de muchos años, vengo trabajando más de cuatro años para estas grandes oportunidades que se vienen dando con las designaciones que nos dan partido a partido”. Mencionó Erika con mucho entusiasmo al destacar los logros que ha conseguido.
Desde el 2018 y luego de no tener posibilidades como futbolista, se dedicó al arbitraje y siendo esa una decisión muy acertada, pues los resultados así lo demuestran, con grandes actuaciones y siendo destacada juego a juego.
Sus inicios se dieron en Zarzal donde actualmente vive, gracias a los concejos del árbitro internacional Luis Sánchez. “Sánchez se me acercó y me dijo que, si se me cerraban las puertas en el fútbol, pues en el arbitraje estarían abiertas”, y así fue, hoy no brilla jugando este deporte, pero si, dando orden y autoridad.
Al respecto el árbitro retirado del futbol profesional colombiano, Luis Sánchez, expresó que, “Erika un día llegó a Zarzal y me dijo que quería ser árbitra de fútbol, la recibí, la apoyé porque vino de El Dovio, siendo una niña y desde ese momento ha estado conmigo en el colegio de árbitros”.
“Contamos con tres árbitras internacionales, dos asistentes y una arbitra, en el Cerrito, Zarzal y Florida. El sueño es ser internacional y poder ir a torneos mundiales, debemos prepararnos bien, ser disciplinados, constantes, la prioridad para el gran sueño es el inglés”. Puntualizo esta mujer entregada y enamorada a su profesión, quien tiene metas claras y espera poder cumplirlas muy pronto, con entusiasmo y mucha disciplina.
Las metas y anhelos de los amantes del deporte en el Valle continúan saliendo a flote, tal como lo es esta historia contada, sobre una mujer luchadora, que desde sus 15 años se enamoró de este deporte, entrando en este con convicción para así, ir cumpliendo sueños de a poco y apuntando siempre a más para seguir demostrando el potencial y la perseverancia que tiene la mujer valluna.




