La terminal de transporte de Florencia, Caquetá, vivió un tenso cierre de ingreso y salida de vehículos tras la protesta de un grupo de conductores, especialmente de Kias, quienes reclamaron soluciones viales ante el cierre del puente del Avispero. La manifestación generó bloqueos internos que afectaron a usuarios y empresas, dejando en evidencia la fragilidad del sistema de movilidad en la región.
El gerente de la terminal, Carlos Santiago, aclaró que la protesta se originó porque los transportadores exigían habilitar un puente rural conocido como el “colgante”, con el fin de evitar largos desvíos por la vía vieja o la ruta Gabinete hacia el Huila. Sin embargo, explicó que ni la Policía de Carreteras ni el Invías autorizaron este tránsito, lo que detonó el cierre como medida de presión.
Santiago insistió en que la terminal no tiene competencia sobre carreteras ni puentes, y que la protesta se realizó allí únicamente para llamar la atención de las autoridades responsables.
Aunque horas después se reabrió el servicio y se convocó un Puesto de Mando Unificado para analizar salidas, la jornada dejó apenas 14 despachos frente a los 60 habituales, golpeando a pasajeros y empresas. La polémica continúa: ¿hasta cuándo transportadores y ciudadanos deberán cargar con las consecuencias de una infraestructura vial colapsada y de entidades que se lanzan responsabilidades sin dar soluciones reales?




