El tráfico de petroleros en el estrecho de Ormuz vuelve a aumentar pese a la tensión militar

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El tráfico de petroleros en el estrecho de Ormuz ha mostrado señales de recuperación después de varios meses de fuertes restricciones provocadas por el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel. Los datos de seguimiento marítimo y de exportaciones de crudo muestran que un número creciente de buques volvió a utilizar esta estratégica vía marítima durante las últimas semanas de septiembre.

Sin embargo, el aumento del movimiento no significa que la situación haya regresado a la normalidad. La navegación continúa condicionada por los riesgos militares, los elevados costos de los seguros, las rutas alternativas y las operaciones de transferencia de petróleo entre buques.

De hecho, los acontecimientos más recientes volvieron a poner en duda la estabilidad de esta recuperación. El 4 de octubre, Irán afirmó que el estrecho permanecerá cerrado hasta que se cumplan determinadas condiciones incluidas en un acuerdo provisional alcanzado con Estados Unidos, mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para reducir la tensión.

Un repunte después de meses de fuertes restricciones

El estrecho de Ormuz es uno de los principales puntos de paso para el comercio mundial de energía. Antes de la guerra iniciada a finales de febrero de 2026, por esta zona transitaban aproximadamente 125 grandes buques comerciales cada día y alrededor de una quinta parte del petróleo crudo y del gas natural licuado comercializado internacionalmente pasaba por esta vía.

La escalada militar provocó una reducción drástica del tránsito. Las compañías navieras comenzaron a evitar el área por temor a ataques, mientras que algunos buques permanecieron dentro del golfo Pérsico durante largos periodos o modificaron sus itinerarios.

En septiembre, sin embargo, comenzaron a aparecer señales más claras de recuperación.

Los datos recopilados por Kpler mostraron que las exportaciones de crudo de Medio Oriente alcanzaron en septiembre unos 16,328 millones de barriles diarios, el nivel más elevado desde el comienzo del conflicto. Los flujos de petróleo a través de Ormuz se situaron alrededor de 9,719 millones de barriles diarios, aunque todavía por debajo de los niveles anteriores a la guerra.

La recuperación también se observó en algunos de los principales países exportadores de la región. Arabia Saudita, por ejemplo, incrementó considerablemente sus envíos durante septiembre, mientras Emiratos Árabes Unidos también contribuyó al aumento de los volúmenes transportados.

Los petroleros comenzaron a regresar

Uno de los indicios más importantes de la recuperación ha sido el regreso de grandes petroleros al corredor marítimo.

Reuters informó que durante la semana previa al 28 de septiembre 19 grandes buques petroleros, conocidos como VLCC —Very Large Crude Carriers—, atravesaron el estrecho de Ormuz. Cada uno de estos barcos puede transportar aproximadamente dos millones de barriles de petróleo.

El aumento resulta significativo porque el tránsito de grandes petroleros había sido particularmente afectado durante los momentos más graves del conflicto.

Además, la recuperación no se limitó al petróleo. Los datos de Kpler y LSEG también mostraron que comenzaron a reaparecer buques de gas natural licuado vinculados con Catar, después de que durante agosto prácticamente no se observaran tránsitos visibles de barcos asociados con las exportaciones de la terminal de Ras Laffan.

Entre los buques identificados estuvieron el GasLog Skagen, el Al Shamal, el Mesaimeer, el Al Ghashamiya, el Al Samriya y el Al Daayen, varios de los cuales volvieron a aparecer fuera del estrecho después de transportar cargamentos procedentes de Catar.

Esto representa una señal importante para el mercado energético porque el gas natural licuado procedente de Catar abastece a numerosos compradores de Asia.

El petróleo volvió a acercarse a los niveles anteriores al conflicto

La recuperación fue todavía más evidente hacia finales de septiembre.

Según datos citados por medios internacionales, los flujos de petróleo por el área de Ormuz llegaron a acercarse a los niveles registrados antes de la guerra. El 1 de octubre, El País informó que algunas estimaciones situaban el volumen transportado en 17,5 millones de barriles diarios, equivalente al 98 % del nivel previo al conflicto, mientras que otras mediciones eran más conservadoras.

Las diferencias entre las estimaciones se explican, entre otras razones, por la dificultad de conocer con exactitud el movimiento de todos los buques.

Algunos petroleros han realizado los llamados tránsitos oscuros, una práctica mediante la cual desactivan temporalmente sus sistemas de identificación automática, conocidos como AIS. Esto dificulta que los servicios de seguimiento marítimo determinen con precisión dónde se encuentran y qué ruta están utilizando.

Por ello, las cifras de tráfico marítimo visible pueden ser inferiores al movimiento real de petróleo.

Una recuperación que depende de rutas especiales

El aumento de las exportaciones tampoco significa necesariamente que los barcos estén circulando por Ormuz de la misma manera que antes de la guerra.

Los países productores han recurrido a diferentes mecanismos para mantener sus exportaciones. Entre ellos están las transferencias de petróleo de un buque a otro, los sistemas de transporte mediante varios barcos y el uso de oleoductos que permiten sacar parte del crudo del golfo Pérsico sin depender exclusivamente del estrecho.

Arabia Saudita, por ejemplo, ha utilizado su infraestructura terrestre para modificar parte de sus rutas de exportación, mientras que otros productores han aumentado las operaciones marítimas o han recurrido a transferencias entre buques.

Estas alternativas permiten mantener una parte importante del flujo energético, pero tienen un costo elevado y no sustituyen completamente la capacidad que ofrece el paso normal por Ormuz.

El riesgo de ataques sigue siendo elevado

El principal problema es que el aumento del tráfico marítimo ocurre mientras la amenaza contra los buques continúa.

En septiembre se registraron nuevos ataques y episodios de tensión alrededor de la zona. Reuters había informado anteriormente que el promedio diario de buques de mercancías que atravesaban el estrecho durante un periodo de diez días había caído hasta unos 10, el nivel más bajo desde mayo, después de enfrentamientos y ataques contra embarcaciones.

La situación también ha generado modificaciones en las rutas utilizadas por los barcos.

En algunos casos, los operadores han elegido corredores considerados más seguros, mientras que otros han navegado bajo mecanismos de protección militar. Esta situación ha aumentado la importancia de la presencia naval estadounidense y de la coordinación con países del Golfo.

Pero la protección militar no elimina completamente el riesgo.

A comienzos de octubre volvieron a registrarse ataques contra embarcaciones vinculadas con el transporte de petróleo, lo que incrementó las dudas sobre la capacidad de mantener un flujo estable por la zona.

Los seguros marítimos son otro obstáculo

Incluso cuando un petrolero puede atravesar físicamente el estrecho, las empresas deben considerar el costo económico de hacerlo.

Los riesgos de guerra han incrementado las primas de seguros para los buques que operan en la región. Para las compañías navieras, esto significa que cada viaje puede resultar considerablemente más caro.

A esto se suman los costos relacionados con los desvíos, las esperas, las transferencias entre barcos, la escolta y las medidas adicionales de seguridad.

Por esta razón, una recuperación del número de barcos que atraviesan Ormuz no necesariamente significa que el comercio energético haya recuperado las condiciones previas al conflicto.

El impacto sobre los precios del petróleo

La incertidumbre alrededor del estrecho continúa teniendo repercusiones sobre los precios internacionales del crudo.

El mercado petrolero no solamente reacciona ante la cantidad de barriles que efectivamente están llegando a los compradores. También incorpora en los precios el riesgo de que un nuevo ataque reduzca las exportaciones.

Esto explica por qué los precios pueden permanecer elevados incluso cuando los volúmenes transportados aumentan.

A finales de septiembre, las exportaciones de petróleo de Medio Oriente habían recuperado buena parte de lo perdido durante los primeros meses del conflicto, pero todavía permanecían por debajo de los niveles previos a la guerra.

El mercado, por tanto, se encuentra entre dos fuerzas contrapuestas: por un lado, una mayor disponibilidad de petróleo procedente del Golfo; por otro, el temor a que una nueva escalada vuelva a interrumpir las rutas marítimas.

El estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico para la economía mundial

La importancia de Ormuz se explica por su ubicación.

El estrecho conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico. A través de él se transportan grandes cantidades de petróleo procedente de Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar e Irán.

Por eso, cualquier interrupción prolongada puede afectar no solamente a los países productores, sino también a grandes consumidores de Asia, Europa y otras regiones.

Catar es especialmente relevante en el caso del gas natural licuado. La recuperación de sus buques hacia finales de septiembre mostró que algunas compañías estaban dispuestas a volver a utilizar la vía marítima a pesar de la persistencia de las amenazas.

El problema es que el corredor no puede considerarse completamente seguro mientras continúen los ataques y las advertencias militares.

La recuperación todavía no puede considerarse definitiva

Los datos de finales de septiembre muestran una recuperación considerable respecto a los momentos de mayor paralización. Sin embargo, el repunte debe interpretarse con cautela.

La situación cambió nuevamente durante los primeros días de octubre. Un informe publicado el 4 de octubre señaló que Irán sostiene que el estrecho no será reabierto hasta que Estados Unidos cumpla siete condiciones relacionadas con el acuerdo provisional alcanzado en junio. Teherán ha planteado además la posibilidad de restablecer el tránsito normal en un plazo de siete días si esas condiciones son satisfechas.

Esta posición demuestra que la recuperación del transporte petrolero depende directamente de la evolución política y militar.

En otras palabras, los petroleros pueden estar regresando a Ormuz, pero el entorno que permite su navegación continúa siendo extremadamente frágil.

¿Qué puede ocurrir con el suministro mundial?

El escenario dependerá principalmente de la duración de las tensiones y de la capacidad de los países productores para mantener sus exportaciones mediante rutas alternativas.

Si el tráfico marítimo continúa aumentando y los ataques disminuyen, el mercado podría recibir una mayor cantidad de petróleo y gas, reduciendo gradualmente la presión sobre los precios.

Pero si las hostilidades vuelven a intensificarse, el movimiento podría sufrir una nueva caída.

La experiencia de los últimos meses demuestra que incluso una disminución relativamente breve del tráfico puede provocar importantes consecuencias para el mercado energético. Los operadores marítimos necesitan seguridad, seguros disponibles y rutas previsibles para mantener sus operaciones.

Por ello, la recuperación observada durante septiembre representa un avance, pero no necesariamente el comienzo de una normalización definitiva.

Un corredor estratégico todavía bajo presión

El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los puntos más sensibles del sistema energético mundial. La recuperación del tráfico de petroleros demuestra que los exportadores, navieras y operadores logísticos han encontrado mecanismos para mantener parte del flujo de crudo incluso en condiciones adversas.

No obstante, la diferencia entre recuperar el volumen de exportaciones y recuperar la normalidad del transporte marítimo es fundamental.

Los datos de septiembre muestran que el petróleo volvió a circular con mayor intensidad, mientras que los grandes petroleros y algunos buques de gas natural licuado retomaron gradualmente sus movimientos.

Pero los ataques recientes, los altos costos de aseguramiento, las rutas especiales y las nuevas advertencias de Irán mantienen abierta la posibilidad de nuevas interrupciones.

Así, el tráfico de petroleros en el estrecho de Ormuz atraviesa una recuperación que todavía debe considerarse parcial, costosa y vulnerable. El comportamiento de las próximas semanas será determinante para saber si se trata de una verdadera normalización del comercio energético o simplemente de un repunte temporal en medio de un conflicto que continúa sin una solución definitiva.


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