Washington, Estados Unidos. — Los inventarios de gasolina en Estados Unidos registraron una nueva disminución durante la semana terminada el 25 de septiembre de 2026, en momentos en que el mercado energético internacional continúa condicionado por las interrupciones de suministro relacionadas con el conflicto en Medio Oriente.
Los datos más recientes muestran que las existencias estadounidenses de gasolina se redujeron en aproximadamente 1,68 millones de barriles, hasta ubicarse en 204,36 millones de barriles. La caída fue superior a las expectativas del mercado, que anticipaban una disminución cercana a los 485.000 barriles.
El dato adquiere especial relevancia porque llega después de varios meses de presión sobre los inventarios de combustibles estadounidenses. Sin embargo, hay una precisión importante: Estados Unidos no mantiene una «Reserva Estratégica de Gasolina» equivalente a la Reserva Estratégica de Petróleo. La llamada Strategic Petroleum Reserve (SPR) almacena principalmente petróleo crudo, mientras que la gasolina se contabiliza dentro de los inventarios comerciales de productos petrolíferos.
Por eso, la caída reportada corresponde a las existencias nacionales de gasolina, no a un descenso de gasolina almacenada dentro de la SPR.
¿Qué ocurrió con las reservas de gasolina?
De acuerdo con los datos de la EIA, las existencias de gasolina en Estados Unidos pasaron de aproximadamente 206,05 millones de barriles el 18 de septiembre a 204,36 millones una semana después. Esto representa una reducción de unos 1,68 millones de barriles en apenas siete días.
El descenso también resulta significativo porque se produce después de otra caída prácticamente del mismo tamaño durante la semana anterior. Entre el 11 y el 18 de septiembre, los inventarios habían disminuido alrededor de 1,69 millones de barriles.
En otras palabras, el mercado estadounidense acumuló dos semanas consecutivas de fuertes retiros de gasolina.
Los inventarios se encuentran además aproximadamente 7 % por debajo del promedio de cinco años para esta época del año, de acuerdo con los datos derivados del informe semanal de la EIA.
La situación no significa que Estados Unidos esté a punto de quedarse sin combustible. Los inventarios nacionales continúan representando un volumen considerable. Lo que cambia es el margen de seguridad disponible para absorber nuevos problemas de suministro.
La caída llega en un momento complicado para el mercado petrolero
El comportamiento de las reservas estadounidenses ocurre en un contexto internacional especialmente complejo.
Desde finales de febrero de 2026, el conflicto en Medio Oriente ha provocado importantes alteraciones en los flujos internacionales de petróleo y productos energéticos. Uno de los principales puntos de preocupación ha sido el estrecho de Ormuz, una ruta fundamental para el transporte mundial de petróleo y gas.
La Agencia Internacional de Energía (IEA) informó en marzo que sus países miembros acordaron poner a disposición del mercado 400 millones de barriles de petróleo procedentes de reservas de emergencia, en lo que describió como la mayor acción coordinada de este tipo en la historia de la organización.
La IEA señaló posteriormente que la perturbación había afectado de manera importante los flujos de energía a través de Ormuz. El organismo considera que la interrupción generada por el conflicto constituye uno de los mayores choques registrados en el mercado petrolero internacional.
Esto es importante porque el petróleo es un mercado global. Aunque Estados Unidos produzca grandes cantidades de crudo, los precios internos de los combustibles también están influenciados por los precios internacionales, los costos de transporte, las exportaciones y la disponibilidad mundial de productos refinados.
La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos también se ha reducido
La situación de los inventarios comerciales de gasolina coincide con una reducción significativa de la Strategic Petroleum Reserve, la reserva federal estadounidense de petróleo crudo.
El Departamento de Energía de Estados Unidos anunció en marzo que aportaría 172 millones de barriles de crudo de la SPR como parte de la respuesta coordinada de la IEA, dentro del programa internacional de 400 millones de barriles.
Desde entonces, el Gobierno estadounidense ha continuado ejecutando diferentes intercambios y entregas de crudo.
El 29 de septiembre, el Departamento de Energía anunció una nueva solicitud para intercambiar hasta 40 millones de barriles de petróleo crudo procedentes de la SPR. El organismo indicó que esta operación forma parte del compromiso estadounidense de 172 millones de barriles dentro de la acción coordinada de la IEA.
Los datos publicados por la EIA muestran la magnitud del descenso. A finales de febrero, la SPR tenía aproximadamente 415,4 millones de barriles; para julio, la cifra había bajado hasta unos 304,8 millones de barriles.
Posteriormente, Reuters informó que el nivel de la reserva había descendido a 283,8 millones de barriles, el nivel más bajo desde octubre de 1982.
La reducción de la SPR y la disminución de las reservas comerciales de gasolina son fenómenos diferentes, pero se desarrollan dentro del mismo escenario de tensión energética.
¿Por qué están disminuyendo los inventarios de gasolina?
Una de las claves está en el funcionamiento del mercado estadounidense de refinación.
La gasolina no se extrae directamente de los pozos petroleros. Las refinerías procesan petróleo crudo y producen diferentes combustibles, entre ellos gasolina, diésel y combustible para aviones.
Cuando las refinerías reducen su producción de determinados productos, cuando aumenta la demanda o cuando los combustibles salen del país mediante exportaciones, las existencias disponibles dentro de Estados Unidos pueden disminuir.
Los datos más recientes muestran precisamente un mercado de productos refinados bajo presión. Para la semana terminada el 25 de septiembre, la utilización de las refinerías estadounidenses se situó alrededor del 92,5 %, mientras los inventarios de gasolina bajaron hasta los 204,36 millones de barriles.
Además, la producción promedio de gasolina reformulada y sus componentes se ubicó alrededor de 2,90 millones de barriles diarios, aproximadamente 5,2 % por debajo del nivel registrado un año antes.
Esto ayuda a explicar por qué un descenso relativamente moderado de los inventarios puede adquirir importancia cuando el mercado ya dispone de menos margen.
La gasolina también se mantiene cara en Estados Unidos
La reducción de inventarios se produce mientras los precios de la gasolina continúan muy por encima de los niveles registrados un año atrás.
Según la EIA, el precio promedio nacional de la gasolina regular fue de 4,465 dólares por galón el 28 de septiembre de 2026. Un año antes, el precio era aproximadamente 1,347 dólares por galón más bajo.
Las diferencias regionales son importantes.
En la semana del 28 de septiembre, el precio promedio alcanzó:
- 4,29 dólares por galón en la Costa Este.
- 4,29 dólares en el Medio Oeste.
- 3,92 dólares en la Costa del Golfo.
- 4,49 dólares en la región de las Montañas Rocosas.
- 5,72 dólares en la Costa Oeste.
California registró un promedio superior a 6,18 dólares por galón.
Estos valores muestran que el impacto del mercado energético no es uniforme en todo el país. Las condiciones de refinación, transporte, infraestructura y suministro regional hacen que los precios puedan diferir considerablemente entre estados.
El Medio Oeste concentra parte de la presión sobre los inventarios
La distribución geográfica también permite entender mejor el problema.
El inventario nacional de gasolina se situó en 204,4 millones de barriles al 25 de septiembre, pero algunas regiones registraron descensos especialmente importantes. En el Medio Oeste, por ejemplo, las existencias se ubicaron en alrededor de 41,8 millones de barriles, después de una caída semanal cercana a 1,8 millones de barriles.
En la Costa del Golfo, otra región fundamental para la infraestructura petrolera estadounidense, las existencias fueron de aproximadamente 76,9 millones de barriles, unos 800.000 barriles menos que la semana anterior.
La Costa del Golfo tiene una importancia particular porque concentra una gran parte de la capacidad de refinación y almacenamiento de Estados Unidos.
¿Significa esto que habrá escasez de gasolina?
No necesariamente.
Una reducción semanal de los inventarios no implica por sí sola que vaya a producirse una escasez física de combustible. Los inventarios fluctúan constantemente debido a cambios en la producción, demanda, importaciones, exportaciones y operaciones de las refinerías.
De hecho, Estados Unidos continúa produciendo grandes cantidades de petróleo y gasolina, además de importar determinados volúmenes de combustibles cuando las condiciones del mercado lo requieren.
Para la semana del 25 de septiembre, las importaciones estadounidenses de gasolina terminada aumentaron hasta aproximadamente 137.000 barriles diarios, frente a unos 60.000 barriles diarios la semana anterior.
Esto demuestra que el mercado puede reaccionar ante una reducción de los inventarios utilizando otras fuentes de suministro.
El problema sería una combinación prolongada de varios factores: inventarios bajos, nuevas interrupciones internacionales, menor producción de las refinerías, aumento de la demanda o dificultades para importar combustibles.
La respuesta internacional continúa
La disminución de los inventarios estadounidenses se produce mientras los gobiernos continúan utilizando sus reservas estratégicas para tratar de amortiguar las consecuencias de la crisis energética.
La IEA acordó en marzo liberar 400 millones de barriles de sus reservas de emergencia. La mayor parte corresponde a petróleo crudo, aunque algunos países europeos también han aportado productos refinados.
Estados Unidos asumió una parte considerable de esa operación. El Departamento de Energía señala que su compromiso asciende a 172 millones de barriles, equivalentes a una parte importante de la contribución de los países americanos.
El objetivo de estas medidas es aumentar temporalmente la disponibilidad de petróleo y reducir la presión sobre los mercados internacionales mientras persisten las interrupciones relacionadas con el conflicto.
Un mercado que seguirá bajo vigilancia
La evolución de los inventarios será uno de los indicadores que los operadores y analistas seguirán de cerca durante las próximas semanas.
El próximo informe semanal de la EIA está programado para el 7 de octubre de 2026. Allí se podrá comprobar si la caída registrada hasta el 25 de septiembre fue seguida por otra disminución o si los inventarios comenzaron a recuperarse.
Por ahora, los datos muestran un mercado estadounidense de gasolina con existencias relativamente ajustadas para esta época del año y precios elevados, en un contexto internacional marcado por las interrupciones de suministro procedentes de Medio Oriente.
La situación también pone de manifiesto una diferencia fundamental que suele perderse en los titulares: la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos almacena crudo, mientras que las cifras semanales de gasolina corresponden principalmente a inventarios comerciales de combustibles. Confundir ambos conceptos puede llevar a interpretar incorrectamente el alcance de la caída.
En consecuencia, el dato más relevante no es que Estados Unidos se haya quedado sin una supuesta reserva estratégica de gasolina, sino que sus inventarios comerciales de gasolina descendieron más de lo esperado hasta 204,36 millones de barriles, mientras la Reserva Estratégica de Petróleo también se encuentra en niveles históricamente bajos debido a las liberaciones realizadas durante la crisis energética de 2026.




