Gaza, casi un año después del cese al fuego: denuncias de nuevos ataques y una crisis humanitaria que no termina

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Gaza atraviesa una situación que dista de ser una paz consolidada. A casi un año de la entrada en vigor del cese al fuego acordado en octubre de 2025, continúan registrándose ataques, intercambios de fuego, restricciones de acceso y dificultades para entregar asistencia humanitaria a una población que permanece ampliamente desplazada.

La situación ha vuelto a poner en el centro de la discusión el cumplimiento del acuerdo. Mientras las autoridades palestinas han denunciado ataques que consideran violaciones del cese al fuego, organismos de Naciones Unidas y organizaciones humanitarias han advertido que la reducción de las hostilidades a gran escala no se ha traducido en una protección efectiva de los civiles ni en una recuperación humanitaria suficiente.

El último informe de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), publicado el 25 de septiembre de 2026, señala que las necesidades humanitarias en Gaza continúan siendo enormes debido a los ataques y otras actividades militares, las restricciones sobre la entrada de suministros y las dificultades para acceder a agua, saneamiento, medicamentos y materiales para refugios.

Un cese al fuego que no ha significado el fin de la violencia

El cese al fuego comenzó el 10 de octubre de 2025 y permitió poner fin a las hostilidades de mayor escala que habían caracterizado el conflicto durante los años anteriores. Sin embargo, el acuerdo no ha significado la desaparición completa de la violencia.

En su informe presentado en septiembre ante el Comité Especial de Enlace, la Oficina del Coordinador Especial de Naciones Unidas para el Proceso de Paz en Medio Oriente (UNSCO) describió el cese al fuego como frágil y señaló que continúan los ataques aéreos, bombardeos, operaciones con drones y operaciones terrestres israelíes.

El mismo informe indica que grupos armados palestinos, incluidos Hamás y otras organizaciones, tampoco han completado el proceso de desarme contemplado en los acuerdos posteriores al alto el fuego. Por ello, Naciones Unidas describe una situación en la que el enfrentamiento de gran escala se redujo considerablemente, pero en la que todavía existen episodios de violencia y graves problemas de seguridad.

El informe de UNSCO también señala que aproximadamente dos tercios de la Franja de Gaza permanecen inaccesibles o sometidos a fuertes restricciones de acceso, lo que concentra a la población palestina en zonas densamente pobladas y con condiciones de seguridad precarias.

Autoridades palestinas denuncian incumplimientos

La Autoridad Palestina ha denunciado en diferentes momentos incidentes que considera contrarios al acuerdo.

En junio de 2026, el Gobierno palestino pidió a los actores internacionales y a los países garantes del acuerdo que actuaran ante lo que calificó como violaciones del cese al fuego. El llamado se produjo después de un ataque en el barrio de Al-Rimal, en Ciudad de Gaza, que, según la Autoridad Palestina, dejó seis personas muertas y decenas de heridas.

El Gobierno palestino sostuvo entonces que los ataques contra civiles y centros de desplazados constituían una violación del acuerdo y reclamó que se garantizara la entrada de medicamentos y ayuda humanitaria. Estas son afirmaciones de la propia Autoridad Palestina y no deben confundirse con una determinación judicial independiente sobre la responsabilidad jurídica por cada incidente.

La preocupación continuó durante septiembre. El 22 de septiembre, los ministros de Exteriores de ocho países árabes y musulmanes —Egipto, Catar, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Pakistán, Türkiye y Arabia Saudita— expresaron preocupación por la situación humanitaria y pidieron preservar el cese al fuego y poner fin a sus violaciones.

Las cifras de violaciones y víctimas

Una de las cifras más elevadas divulgadas recientemente proviene de la Oficina de Medios del Gobierno de Gaza, que informó el 29 de septiembre de 2026 que había contabilizado 5.147 presuntas violaciones del cese al fuego desde el comienzo del acuerdo, con 1.421 palestinos muertos.

La misma oficina afirmó que solamente habría ingresado el 35 % del número de camiones de ayuda y materiales de reconstrucción que, según su interpretación del acuerdo, debían entrar en Gaza. También sostuvo que las posibilidades de entrada y salida de personas habían sido considerablemente menores a las previstas.

Estas cifras deben atribuirse a las autoridades que las proporcionaron. No equivalen a una verificación independiente de Naciones Unidas de cada uno de los 5.147 incidentes. La propia OCHA señala en sus informes que determinadas cifras procedentes de las autoridades de Gaza todavía no han sido verificadas por la ONU y deben presentarse indicando su fuente.

Los datos de Naciones Unidas ofrecen, no obstante, una confirmación independiente de que la violencia no desapareció después del acuerdo. En su informe del 25 de septiembre, OCHA señaló que el Ministerio de Salud de Gaza había reportado 1.402 palestinos muertos y 4.881 heridos desde el anuncio del cese al fuego del 10 de octubre de 2025.

Naciones Unidas también advierte sobre ataques continuados

La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR) ha advertido de manera reiterada sobre la continuidad de las muertes de civiles.

En una declaración del 4 de septiembre de 2026, la oficina señaló que 24 palestinos habían muerto en ataques israelíes entre el 28 de agosto y el 1 de septiembre, incluidos cuatro niños y una mujer. También documentó un incidente en el que, según información preliminar, una operación israelí acompañada de ataques aéreos causó la muerte de civiles.

La misma declaración incluyó una consideración importante para comprender el contexto: Naciones Unidas también señaló que operaciones de elementos armados palestinos estaban causando daños a civiles. La organización recordó que la existencia de objetivos militares alegados por cualquiera de las partes no elimina las obligaciones establecidas por el derecho internacional humanitario y los derechos humanos.

Esto significa que la situación no puede describirse simplemente como un período completamente libre de enfrentamientos. Existen denuncias de acciones de distintos actores y, al mismo tiempo, una población civil que continúa expuesta a sus consecuencias.

La crisis humanitaria continúa pese al cese al fuego

El problema no se limita a los ataques. Las condiciones de vida siguen siendo extremadamente precarias.

Según OCHA, el 94 % de la población de Gaza necesita urgentemente asistencia relacionada con refugio y artículos básicos para el hogar, mientras que aproximadamente el 65 % de los hogares continúa viviendo en tiendas de campaña o refugios improvisados.

La situación se vuelve todavía más complicada ante la llegada de la temporada de lluvias. Naciones Unidas identificó 451 lugares de desplazamiento con alto riesgo de inundaciones, donde viven aproximadamente 464.402 personas.

Las organizaciones humanitarias están intentando preparar estos lugares mediante drenajes, reparación de caminos, instalación de puntos de iluminación, distribución de tiendas y entrega de materiales para reforzar los refugios. Sin embargo, las restricciones de acceso, la escasez de materiales y la falta de financiación dificultan ampliar estas operaciones.

OCHA informó que los clústeres de gestión de sitios y refugios habían recibido solamente el 2 % y el 26 %, respectivamente, de los fondos solicitados para determinadas áreas de preparación ante el invierno dentro del llamamiento humanitario de 2026.

La infraestructura destruida agrava los riesgos

La destrucción acumulada durante el conflicto también representa un peligro incluso en lugares donde los combates han disminuido.

El 16 de septiembre de 2026, un edificio residencial de seis pisos que había sufrido daños durante el conflicto se derrumbó en la zona de Tal al-Hawa, en Ciudad de Gaza. Según OCHA, 21 personas murieron y decenas resultaron heridas; las autoridades sanitarias locales indicaron que entre los fallecidos había 12 niños.

El caso mostró uno de los problemas menos visibles del período posterior al alto el fuego: numerosos habitantes continúan viviendo en edificios dañados porque no existen suficientes alternativas de alojamiento.

Naciones Unidas ha advertido que la falta de maquinaria, combustible, repuestos y otros materiales limita tanto las operaciones de búsqueda y rescate como la reparación de estructuras y la preparación de refugios antes de la temporada de lluvias.

La ayuda humanitaria sigue enfrentando obstáculos

El cese al fuego permitió incrementar el ingreso de asistencia en comparación con algunos de los períodos más restrictivos del conflicto. Sin embargo, Naciones Unidas sostiene que el nivel actual todavía no permite responder adecuadamente a las necesidades de la población.

Entre los principales obstáculos aparecen las restricciones para introducir determinados materiales, problemas de acceso, falta de financiación y dificultades para transportar y almacenar suministros.

La situación afecta especialmente a los servicios sanitarios. OCHA informó que la falta de combustible, aceite para motores, neumáticos y repuestos había obligado a reducir determinadas actividades sanitarias y adoptar modalidades de emergencia. En septiembre, Catar anunció además una donación de 1,5 millones de litros de combustible para instalaciones sanitarias y otras infraestructuras civiles esenciales.

El combustible permite mantener funcionando generadores de emergencia, pero Naciones Unidas advierte que esta no constituye una solución sostenible para garantizar electricidad a hospitales, sistemas de agua y otras infraestructuras esenciales.

El invierno representa un nuevo desafío

La llegada de la temporada de lluvias amenaza con empeorar las condiciones de cientos de miles de personas que permanecen en campamentos improvisados.

Las tiendas deterioradas, los sistemas de drenaje insuficientes y la falta de materiales impermeables pueden provocar inundaciones y enfermedades. Según OCHA, las organizaciones humanitarias han identificado una necesidad urgente de más tiendas, lonas, materiales de aislamiento, ropa de invierno, mantas, sistemas de iluminación y otros elementos básicos.

El desafío también es particularmente importante para los niños. Naciones Unidas estima que alrededor de 650.000 niños en Gaza podrían necesitar asistencia de protección durante el invierno. Muchos espacios destinados a atención infantil funcionan actualmente en tiendas o estructuras temporales que también están expuestas a lluvias, viento y frío.

Una tregua que sigue siendo frágil

El panorama descrito por las diferentes fuentes muestra una realidad compleja: el cese al fuego redujo significativamente la escala de las hostilidades respecto al período anterior, pero no eliminó la violencia ni resolvió las causas humanitarias derivadas de años de conflicto.

El informe de UNSCO presentado en septiembre señala que la implementación de los acuerdos políticos y de seguridad continúa incompleta. También indica que los mecanismos destinados a impulsar la recuperación y reconstrucción de Gaza todavía no han producido mejoras a la escala necesaria.

Por su parte, OCHA continúa registrando ataques, restricciones de acceso y necesidades humanitarias graves. La organización también advierte que la falta de financiación y las dificultades para introducir materiales están limitando la preparación frente al invierno.

De esta manera, el debate sobre las violaciones al cese al fuego en Gaza no se reduce únicamente al número de incidentes registrados. También involucra el cumplimiento de las obligaciones de protección de civiles, el acceso de la ayuda humanitaria, la libertad de movimiento, la reconstrucción de infraestructura y la capacidad de garantizar condiciones mínimas de vida para una población que continúa desplazada.

¿Qué puede ocurrir ahora?

El principal desafío para los mediadores internacionales es mantener el cese al fuego y avanzar desde una reducción de las hostilidades hacia una situación de mayor estabilidad.

Para Naciones Unidas, esto requiere que las partes cumplan sus compromisos, se proteja a la población civil y se facilite el acceso humanitario. También resulta fundamental aumentar la entrada de materiales para refugios, agua, saneamiento, salud y reconstrucción.

Mientras tanto, las autoridades palestinas continúan reclamando mecanismos internacionales que permitan hacer cumplir el acuerdo, mientras que las organizaciones humanitarias piden mayores garantías de acceso y financiación.

El escenario de finales de septiembre de 2026 muestra, por tanto, una tregua que ha reducido la intensidad de la guerra, pero que sigue siendo frágil y acompañada de incidentes violentos, restricciones humanitarias y una crisis de desplazamiento que permanece lejos de resolverse. Naciones Unidas insiste en que el cese de las hostilidades debe ir acompañado de protección efectiva para los civiles y de un acceso humanitario sostenido.


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