El cierre de un reconocido negocio nocturno de Neiva, propiedad del empresario Steven Salme, reavivó una discusión sobre las condiciones que encuentran quienes deciden invertir, generar empleo y desarrollar actividades comerciales en la ciudad. La situación provocó opiniones diversas entre comerciantes, concejales, constructores y representantes gremiales.
Salme ha planteado que las dificultades administrativas, los trámites y los requerimientos terminaron generando un desgaste que influyó en su decisión de cerrar el establecimiento, pese a que, según manifestó, el negocio registraba un comportamiento favorable en ventas.
Una de las principales discusiones está relacionada con las normas de uso del suelo. El actual Plan de Ordenamiento Territorial fue expedido hace varios años y, según diferentes sectores, requiere ajustes para responder a las nuevas dinámicas económicas de la capital huilense.
Para algunos comerciantes, la actualización de esta herramienta representa una oportunidad para definir con mayor precisión los sectores donde pueden funcionar determinadas actividades y las condiciones que deben cumplir los empresarios.
Desde el Concejo Municipal también se ha advertido sobre la necesidad de establecer reglas uniformes y evitar diferencias en la aplicación de requisitos, horarios, controles y procedimientos administrativos entre negocios con características similares.
El sector empresarial plantea, además, que cumplir la legislación no debería convertirse en un proceso excesivamente complejo. Para quienes arriesgan su capital, conocer desde el principio las exigencias, tiempos y condiciones permite reducir incertidumbres y tomar decisiones con mayor seguridad. A esto se suma la preocupación del gremio de bares y entretenimiento, que señala una reducción en el consumo y cambios en los hábitos de los ciudadanos.


