Quién es y qué crimen cometió Christa Pike, la primera mujer que será ejecutada en Tennessee en 200 años

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Christa Pike, una mujer de 50 años condenada a muerte en Tennessee por el asesinato de Colleen Slemmer ocurrido en 1995, se encuentra a la espera de su ejecución mediante inyección letal, programada para el 30 de septiembre. Si se lleva a cabo, Pike se convertiría en la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de dos siglos y en una de las pocas mujeres ejecutadas en Estados Unidos desde que se restableció la pena de muerte en la década de 1970.

Pike tenía 18 años cuando asesinó a Slemmer, quien tenía 19. Ambas se conocieron en un campamento de formación laboral para jóvenes con dificultades. Según el caso presentado ante los tribunales, Pike y su entonces novio, Tadaryl Shipp, atacaron y torturaron a la joven hasta causarle la muerte. El crimen generó una fuerte conmoción en Knoxville debido a la brutalidad del asesinato y a que se encontró un pentagrama grabado en el pecho de la víctima.

Pike había acusado a Slemmer de haberla insultado y de intentar quitarle a su novio. Después del asesinato, otros jóvenes que estaban en el campamento declararon que Pike había hablado sobre el crimen y que incluso había mostrado un fragmento del cráneo de Slemmer. En 1996 fue declarada culpable y sentenciada a muerte. Shipp, quien tenía 17 años al momento del asesinato, recibió una condena de cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional.

Durante las últimas décadas, Pike agotó diferentes recursos legales para intentar evitar la pena capital. Sus abogados sostienen que durante el juicio original el jurado no conoció completamente las circunstancias de su infancia, marcada por abandono y diferentes formas de abuso. Según evaluaciones posteriores, Pike sufrió abusos físicos, emocionales y sexuales desde una edad muy temprana, incluyendo violaciones cometidas por personas cercanas a su entorno familiar.

Una investigación realizada por la psicóloga forense Diana McCoy en 1995 documentó parte de estos antecedentes. El informe señaló que Pike había sido víctima de abusos sexuales por parte de varias parejas de su madre y que también había sufrido violaciones durante su infancia y adolescencia. Sin embargo, la defensa de aquella época no presentó ante el tribunal a varios de los especialistas y testigos que habían documentado esas circunstancias.

Años después, nuevos abogados utilizaron esa información para argumentar que Pike no recibió una defensa adecuada durante el proceso que terminó con su condena a muerte. Los tribunales rechazaron esos argumentos. Una de las decisiones judiciales señaló que el jurado ya había escuchado algunos testimonios relacionados con la difícil infancia de Pike y consideró que las nuevas pruebas sobre sus problemas de salud mental y sus antecedentes de abuso no habrían cambiado necesariamente el resultado del juicio.

En 2021, Pike fue diagnosticada con trastorno bipolar mientras estaba en prisión y comenzó a recibir tratamiento. Posteriormente, la psicóloga forense Bethany Brand la evaluó y concluyó que había sufrido una infancia caracterizada por múltiples episodios de violencia y abuso. Brand también señaló que Pike había padecido episodios maníacos y trastorno de estrés postraumático que no habían sido tratados en el momento de los hechos.

Los abogados de Pike sostienen que su edad al momento del crimen y las circunstancias de su desarrollo deberían ser consideradas para evitar la ejecución. Argumentan que una persona de 18 años todavía se encuentra en una etapa distinta a la de un adulto plenamente desarrollado y que las condiciones de trauma y enfermedad mental de Pike fueron determinantes en su comportamiento. Expertos que participan en su defensa también han cuestionado que esas circunstancias no hayan tenido suficiente peso durante el juicio original.

El gobernador de Tennessee, Bill Lee, rechazó la solicitud de clemencia presentada por los abogados de Pike. La petición, de 226 páginas, buscaba que la pena de muerte fuera reemplazada por cadena perpetua. Organizaciones y expertos internacionales en derechos humanos también solicitaron que la ejecución fuera detenida.

Tras la negativa del gobernador, los abogados recurrieron nuevamente a los tribunales en un intento de conseguir una suspensión de última hora. Sin embargo, diferentes instancias judiciales han rechazado sus solicitudes, y la Corte Suprema de Tennessee también negó una petición para detener la ejecución.

Mientras el proceso legal continúa, la familia de Colleen Slemmer mantiene una posición diferente. May Martínez, madre de la joven asesinada, ha manifestado durante años que considera que Pike debe cumplir la pena de muerte. Martínez recuerda el sufrimiento de su hija y afirma que la ejecución representa una forma de cerrar un capítulo que ha marcado su vida durante más de tres décadas.

La madre de Slemmer ha dicho que no ha pasado un solo día sin pensar en su hija y en las circunstancias de su muerte. Para ella, la ejecución de Pike permitiría finalmente poner fin a una espera que ha durado décadas. Organizaciones que representan a víctimas de delitos también han expresado su respaldo a que la sentencia se cumpla en la fecha establecida.

Al mismo tiempo, personas cercanas a Pike describen una faceta diferente de la mujer que permanece en el corredor de la muerte. Ashlee Sellars, una amiga que la conoció durante su encarcelamiento, mantiene contacto con ella y asegura que Pike no quiere que sus seres queridos estén presentes durante la ejecución. Según Sellars, su amiga considera que no desea que las personas que la acompañan tengan que atravesar ese momento.

Sellars reconoce la gravedad del crimen cometido contra Slemmer, pero también considera que la historia personal de Pike permite comprender algunos de los factores que estuvieron presentes en su vida. Para ella, el caso refleja cómo los abusos y traumas sufridos durante la infancia pueden afectar posteriormente a las personas y tener consecuencias sobre quienes las rodean.

La situación ha generado un debate en torno a la pena de muerte, especialmente por la edad de Pike cuando cometió el asesinato y por los antecedentes de abuso que fueron documentados posteriormente. Mientras la familia de la víctima considera que la sentencia debe cumplirse, los abogados y defensores de Pike sostienen que sus circunstancias personales y psicológicas justifican una condena diferente.

Pike, por su parte, ha solicitado que el personal encargado de acompañarla durante el procedimiento sea exclusivamente femenino, argumentando que estar rodeada y sujetada por hombres podría agravar los traumas relacionados con los abusos que sufrió. Las autoridades de Tennessee han indicado que tienen previsto utilizar guardias mujeres para trasladarla, aunque no han garantizado que todo el procedimiento esté a cargo exclusivamente de personal femenino.

El caso permanece así dividido entre el recuerdo de una joven asesinada brutalmente hace más de 30 años y la historia posterior de la mujer condenada por ese crimen. Mientras la familia de Colleen Slemmer reclama el cumplimiento de la sentencia, la defensa de Pike insiste en que su infancia, sus traumas y las condiciones psicológicas que fueron identificadas posteriormente deben ser tomadas en cuenta.

Si no prosperan los últimos recursos legales, Christa Pike será ejecutada mediante inyección letal el 30 de septiembre en Tennessee, poniendo fin a uno de los casos de pena de muerte que durante años ha generado debate en ese estado por la edad de la condenada al momento del crimen y por las circunstancias de abuso que rodearon su infancia.


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