La directora Olga Lucía Alfonso Iannini lidera una obra clave para sanear fuentes hídricas rurales.
Después de años de espera, Cortolima puso en marcha una de las obras más esperadas por comunidades rurales del municipio de Ortega: la construcción de una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) en la vereda Mesa de Ortega. Este proyecto busca frenar la contaminación que por años ha afectado la quebrada Nuquil y el río Ortega, dos fuentes vitales para cientos de familias campesinas e indígenas de la región.
La iniciativa representa un paso clave en materia ambiental, ya que permitirá mejorar significativamente la calidad del agua y reducir el impacto de los vertimientos domésticos que llegan directamente a las fuentes hídricas sin ningún tipo de tratamiento.
Con una inversión total cercana a los $2.200 millones, el proyecto contempla la construcción de un sistema integral de saneamiento básico que incluye alcantarillado y la PTAR, diseñada para operar durante los próximos 25 años. De ese monto, $1.500 millones son aportados por la corporación ambiental y el restante corresponde a la Administración Municipal.
Además de su impacto ambiental, la obra promete mejorar las condiciones de vida de las comunidades asentadas en la ribera de la quebrada Nuquil y en sectores ubicados aguas abajo del río Ortega. Según explicó la directora de la entidad, también se busca reducir enfermedades respiratorias y gastrointestinales asociadas a la contaminación del agua.
Las labores incluyen instalación de tuberías, redes domiciliarias y estructuras que permitirán un tratamiento adecuado de las aguas residuales antes de su retorno al entorno natural.
En medio de su agenda en el municipio, la directora también inspeccionó el avance de otro proyecto clave: un reservorio de aguas lluvias en beneficio de la comunidad indígena Cucharo San Antonio. Esta obra busca garantizar el acceso al agua en medio del aumento de temperaturas que afecta a la región.
El reservorio permitirá almacenar agua para uso doméstico, riego de cultivos y atención de animales, fortaleciendo la seguridad hídrica en la zona rural. Actualmente, la construcción avanza con trabajos de excavación y adecuación del terreno. Ambos proyectos reflejan una apuesta por la sostenibilidad y la adaptación frente a los desafíos ambientales que enfrenta el departamento del Tolima.




