Presidencia bajo presión

Dagoberto Gómez asume el Concejo en un año electoral tenso y control político.
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La llegada de Dagoberto Gómez a la presidencia del Concejo de Neiva para la vigencia 2026 no se produce en un ambiente cómodo ni ceremonial. Asume la dirección de la corporación en medio de un clima político tenso, marcado por divisiones internas, un año electoral altamente polarizado y procesos sensibles que pondrán a prueba la credibilidad institucional del cabildo municipal.

Uno de los principales retos y quizá el más incómodo será la elección del Contralor Municipal para el periodo 2026–2029, un proceso que llega con antecedentes de retrasos, renuncias y cuestionamientos. Aunque Gómez ha explicado que el trámite depende de la Universidad del Tolima y de la conformación de una nueva terna, lo cierto es que el Concejo vuelve a quedar expuesto ante la opinión pública por la fragilidad de estos procedimientos. La expectativa de que la elección se concrete a inicios de febrero no logra disipar del todo las dudas sobre la transparencia y eficacia del modelo vigente.

El propio presidente ha reconocido que el actual esquema de elección del contralor resulta “desgastante” para la corporación. Si bien esta afirmación refleja autocrítica, también deja en evidencia la falta de decisiones oportunas para impulsar reformas estructurales. Plantear ahora un cambio en el modelo parece más una respuesta a la presión que una estrategia planificada.

En paralelo, Gómez ha anunciado que el control político a la administración municipal será su principal prioridad. Sin embargo, en un año preelectoral, ejercer esta función constitucional con rigor, independencia y criterio técnico será una tarea compleja. Cada debate, citación o votación estará inevitablemente atravesada por intereses partidistas y lecturas electorales.

Desde la oposición, el concejal Héctor Javier Osorio advirtió sobre tres riesgos clave: la polarización nacional, la necesidad de cohesión interna y la defensa ética y jurídica de las decisiones del Concejo. A esto se suma la presión de los entes de control y de una ciudadanía cada vez más vigilante, como lo señaló el concejal Juan Sebastián Prieto Pérez.


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