Petróleo en alerta: aumentan los ataques a buques mientras Medio Oriente recupera sus exportaciones

Las exportaciones de petróleo de Medio Oriente superaron en septiembre los niveles registrados antes del conflicto, pero el aumento de ataques contra buques mantiene elevada la incertidumbre en el estrecho de Ormuz. La situación sigue bajo vigilancia por su impacto sobre el suministro y los precios mundiales.
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Las exportaciones de crudo de Medio Oriente alcanzaron en septiembre un promedio de 18,3 millones de barriles diarios, superando los niveles previos al conflicto, según datos de Kpler y Vortexa citados por Reuters. Sin embargo, la recuperación de los envíos coincide con un incremento de los riesgos para los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz.

La situación genera especial atención porque Ormuz es una de las principales rutas energéticas del planeta. Antes del conflicto, por este paso marítimo circulaban alrededor de 125 grandes buques comerciales al día y aproximadamente una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo pasaba por la zona.

Durante la última semana se reportaron al menos siete incidentes relacionados con buques, incluidos ataques contra el petrolero Kazimah III y el Lipsi. En ambos casos se reportaron daños, pero no víctimas entre las tripulaciones, de acuerdo con la información citada por Reuters.

La presión sobre el mercado llega después de que los países del G7 acordaran liberar hasta 100 millones de barriles de petróleo y productos refinados de sus reservas estratégicas durante cuatro meses, con una liberación importante de diésel durante los primeros 20 días. La medida busca aumentar la disponibilidad y reducir la presión sobre los precios.

El panorama, sin embargo, continúa siendo incierto. La Agencia Internacional de Energía señala que las interrupciones en Medio Oriente han provocado una fuerte presión sobre los mercados de combustibles y que el estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico para la seguridad energética mundial. Para consumidores y economías importadoras, cualquier nueva interrupción podría traducirse en mayor presión sobre combustibles, transporte y costos de producción.


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