En las primeras horas del día de elecciones presidenciales en Colombia, las Fuerzas Militares confirmaron la ejecución de un bombardeo contra una estructura del Clan del Golfo en zona limítrofe entre el departamento del Chocó y el Valle del Cauca. La operación, desarrollada durante la madrugada, fue informada por el comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López Barreto, quien entregó un balance inicial sobre la jornada electoral y las acciones de la fuerza pública.
El oficial señaló que, pese a la ofensiva militar, las unidades desplegadas en el Valle del Cauca reportaron “sin ninguna novedad” en el arranque de la jornada democrática. López Barreto insistió en que el objetivo es garantizar tranquilidad y confianza para los ciudadanos habilitados para votar, invitando a la población a participar masivamente en los comicios y respaldar el trabajo de policías y soldados. “Vamos a seguir avanzando en el desarrollo de esta jornada electoral. Invitar a los colombianos a que salgan a votar, a que apoyen a los policías y soldados con el fin de que esto sea una fiesta democrática y que no vayamos a tener ningún inconveniente”, expresó.
El Valle del Cauca, considerado un departamento estratégico por su peso electoral y por los riesgos de seguridad que enfrenta, ha sido objeto de un despliegue extraordinario de más de 10.000 uniformados en los últimos días. La presencia de Ejército, Policía y Armada se ha reforzado en municipios como Cali y Jamundí, donde se han registrado alertas recientes sobre posibles acciones violentas. La ofensiva contra el Clan del Golfo se enmarca en este contexto de blindaje institucional, buscando neutralizar amenazas que puedan alterar el orden público durante la jornada.
Aunque el bombardeo se ejecutó en zona fronteriza con Chocó, las autoridades subrayaron la importancia de mantener la vigilancia en el Valle del Cauca, donde se concentra una parte significativa del electorado nacional. La coordinación interinstitucional, sumada a las operaciones ofensivas contra estructuras criminales, busca asegurar que los cerca de 3,8 millones de ciudadanos habilitados puedan ejercer su derecho al voto sin intimidaciones ni riesgos mayores.
El mensaje oficial reafirma que las Fuerzas Militares y de Policía están preparadas para responder a cualquier eventualidad, mientras se mantiene la ofensiva contra grupos armados ilegales que operan en la región. El bombardeo contra el Clan del Golfo, en vísperas de las elecciones, refleja la tensión de un departamento clave que enfrenta simultáneamente el reto de garantizar seguridad y preservar la estabilidad democrática.




