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VIH: síntomas, formas de transmisión, diagnóstico y tratamientos para vivir con el virus

El VIH puede permanecer años sin síntomas, pero el diagnóstico temprano y los tratamientos actuales permiten controlar el virus y llevar una vida saludable.

Por Dagoberto GonzálezRedacción EXTRA
⏱ 5 min de lectura
VIH: síntomas, formas de transmisión, diagnóstico y tratamientos para vivir con el virus
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)

Continúa siendo uno de los principales desafíos de salud pública en el mundo. Aunque durante años estuvo asociado a diagnósticos tardíos y altas tasas de mortalidad, los avances científicos han permitido transformar su pronóstico. Actualmente, las personas que viven con VIH pueden llevar una vida larga y saludable gracias al diagnóstico oportuno y al acceso a tratamientos antirretrovirales. Sin embargo, la desinformación, los prejuicios y las barreras para acceder a las pruebas siguen siendo obstáculos para prevenir nuevas infecciones. 
¿Qué es el VIH y cómo afecta al organismo?
El VIH es un virus que ataca el sistema inmunitario, especialmente los linfocitos CD4, células encargadas de coordinar la respuesta del organismo frente a infecciones. Cuando el virus no recibe tratamiento, puede debilitar progresivamente las defensas y aumentar la vulnerabilidad ante enfermedades oportunistas, algunas infecciones y determinados tipos de cáncer. Es importante diferenciar el VIH del sida: el primero es el virus, mientras que el segundo corresponde a la fase más avanzada de la infección, cuando el sistema inmunitario presenta un deterioro considerable. 
Una de las características de esta infección es que puede permanecer durante años sin manifestar síntomas evidentes. En algunas personas, durante las primeras semanas después de adquirir el virus, pueden aparecer señales similares a las de una gripa, como fiebre, dolor de garganta, inflamación de los ganglios, fatiga, dolor muscular y erupciones cutáneas. Sin embargo, estas manifestaciones no son exclusivas del VIH y pueden confundirse con otras enfermedades. Por esta razón, la única manera de confirmar o descartar la infección es mediante una prueba diagnóstica.
El virus se transmite principalmente a través de relaciones sexuales
 anales o vaginales sin protección, el contacto con sangre infectada y el intercambio de agujas o jeringas. También puede transmitirse de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia. Por el contrario, no se transmite mediante abrazos, besos sociales, apretones de manos, compartir alimentos, utilizar los mismos baños o convivir con una persona que tiene el virus. Conocer estas diferencias permite combatir los mitos y reducir la discriminación hacia quienes viven con esta condición. 

Diagnóstico y prevención: la importancia de actuar a tiempo
La detección temprana es fundamental para iniciar el tratamiento y evitar complicaciones. Las pruebas de VIH permiten identificar la presencia de la infección y están disponibles en diferentes servicios de salud. Existen pruebas rápidas, que ofrecen resultados en poco tiempo, y pruebas de laboratorio que utilizan distintos métodos para detectar anticuerpos, antígenos o el material genético del virus. Es importante tener en cuenta que existe un periodo de ventana, durante el cual una prueba puede no detectar una infección reciente, por lo que el momento adecuado para realizarla y la necesidad de repetirla deben determinarse según el tipo de prueba y la fecha de exposición.

Realización periódica de pruebas de VIH

Entre las principales medidas de prevención se encuentran el uso correcto y constante del preservativo, la realización periódica de pruebas de VIH y otras infecciones de transmisión sexual, y el acceso a estrategias farmacológicas como la profilaxis preexposición (PrEP). Esta última consiste en administrar medicamentos antirretrovirales a personas que no tienen VIH, pero presentan un riesgo importante de adquirirlo. También existe la profilaxis posexposición (PEP), un tratamiento de emergencia que debe iniciarse lo antes posible y, como máximo, dentro de las primeras 72 horas después de una posible exposición al virus. 

En Colombia, la situación continúa siendo un reto para las autoridades sanitarias. 

De acuerdo con la Cuenta de Alto Costo, hasta el 31 de octubre de 2025 se habían informado 211.431 personas diagnosticadas con VIH en el país, según cifras preliminares sujetas a auditoría. La entidad también señaló que la tamización de VIH en gestantes se mantuvo en el 95 %, aunque advirtió sobre la necesidad de fortalecer las acciones para prevenir la transmisión maternoinfantil. Estas cifras reflejan la importancia de ampliar el acceso al diagnóstico, mejorar las estrategias de prevención y garantizar la continuidad de la atención. 

Tratamientos, calidad de vida y eliminación del estigma
Aunque actualmente no existe una cura definitiva para el VIH, los tratamientos antirretrovirales permiten controlar la multiplicación del virus y reducir su presencia en la sangre hasta niveles indetectables. Estas terapias combinan medicamentos que actúan en diferentes etapas del ciclo de reproducción viral y deben tomarse de acuerdo con las indicaciones del personal médico. Su continuidad es fundamental para mantener el control de la infección, proteger el sistema inmunitario y prevenir la aparición de resistencia a los medicamentos. 

Uno de los avances más importantes en el tratamiento es el principio conocido como indetectable = intransmisible (I=I). Esto significa que una persona que vive con VIH, recibe tratamiento antirretroviral y mantiene una carga viral indetectable no transmite el virus a sus parejas sexuales. Este hallazgo, respaldado por la evidencia científica y reconocido por organismos internacionales de salud, ha transformado la manera de comprender la infección y representa un avance para la calidad de vida de los pacientes y la prevención de nuevas transmisiones. 

Además de la atención médica, el acompañamiento psicológico

 La educación sexual y el respaldo familiar y social son componentes importantes para quienes reciben un diagnóstico positivo. El estigma y la discriminación pueden generar temor a realizarse una prueba, iniciar un tratamiento o comunicar la condición a otras personas. Por eso, los especialistas y las autoridades sanitarias insisten en que hablar del VIH desde la información científica, promover el diagnóstico oportuno y garantizar el acceso a los servicios de salud son acciones fundamentales para avanzar hacia el objetivo mundial de poner fin al sida como amenaza para la salud pública en 2030. 

Fuente: Cuenta de Alto Costo, Organización Mundial de la Salud (OMS), Ministerio de Salud de Colombia,