Un diente de elefante de 700.000 años revela el mundo donde vivieron los primeros humanos
Un fósil hallado en Israel permitió reconstruir un antiguo paisaje de ríos, humedales y bosques compartido por elefantes y humanos prehistóricos.

Entradilla: Un fósil hallado en Israel permitió reconstruir un antiguo paisaje de ríos, humedales y bosques compartido por elefantes y humanos prehistóricos.
Un diente de elefante conservado durante casi 700.000 años permitió a un equipo de científicos reconstruir las condiciones ambientales de una región donde habitaron algunos de los primeros grupos humanos fuera de África.
La investigación, publicada en la revista científica Quaternary Science Reviews y divulgada el 29 de octubre de 2026 por ScienceDaily, analizó restos de un elefante de colmillos rectos encontrados en el yacimiento de Gesher Benot Ya’aqov, en el norte de Israel.
Los fósiles aparecieron junto a herramientas de piedra fabricadas por poblaciones humanas prehistóricas. El hallazgo ofrece información sobre el entorno natural que compartieron estas comunidades con grandes mamíferos durante el Pleistoceno.
El diente conservaba pistas de un ecosistema perdido
Los investigadores estudiaron el molar mediante tomografías computarizadas, análisis químicos y observaciones microscópicas. También examinaron polen preservado en los sedimentos cercanos para reconstruir la vegetación de aquella época.
Los resultados apuntan a un paisaje con bosques abiertos, pastizales, ríos y humedales de agua dulce. Estas condiciones ofrecían alimento y agua a los grandes animales y a las poblaciones humanas que vivían o transitaban por la región.
Las marcas microscópicas del diente indicaron que el elefante consumía hojas y pastos. Por su parte, los análisis de isótopos aportaron información sobre su alimentación y las condiciones de humedad del ambiente.
Una ruta importante para las migraciones humanas
El yacimiento se encuentra en el Corredor Levantino, una franja geográfica que conecta África con Eurasia y que tuvo importancia en los desplazamientos de poblaciones humanas prehistóricas.
La disponibilidad de agua y vegetación pudo convertir el valle de Hula en un refugio ecológico capaz de sostener animales y grupos humanos durante largos periodos.
Aunque los restos del elefante aparecieron cerca de herramientas de piedra, los investigadores no encontraron pruebas directas de que los humanos hubieran cazado o procesado ese ejemplar en particular.
El estudio demuestra cómo un fósil puede funcionar como un registro natural del pasado. Al combinar su información con la de los sedimentos y las herramientas arqueológicas, los científicos logran reconstruir las condiciones que favorecieron la vida en una región hace cientos de miles de años.
Fuente: ScienceDaily y estudio publicado en Quaternary Science Reviews, 29 de octubre de 2026.




