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¿Tienes lentejas cocidas? Transfórmalas en unas albóndigas doradas y llenas de sabor

Aprende a preparar albóndigas de lentejas en salsa de tomate, una receta económica, nutritiva y fácil de hacer. Perfectas para acompañar con arroz, pasta o puré

Por Maria Camila Rivera AlarconRedacción EXTRA
⏱ 5 min de lectura
¿Tienes lentejas cocidas? Transfórmalas en unas albóndigas doradas y llenas de sabor
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

Las lentejas son un ingrediente versátil que permite preparar mucho más que sopas y guisos. Cuando se combinan con especias, vegetales y una salsa casera, pueden convertirse en unas albóndigas doradas por fuera y suaves por dentro.

Esta receta es una alternativa para quienes desean reducir el consumo de carne o simplemente probar algo diferente. Además, utiliza ingredientes económicos que suelen encontrarse fácilmente en los hogares colombianos.

Ingredientes para 4 personas

Para las albóndigas

  • 2 tazas de lentejas cocidas y bien escurridas.

  • 1 huevo.

  • ½ taza de pan rallado.

  • ½ cebolla cabezona.

  • 2 dientes de ajo.

  • 1 zanahoria pequeña rallada.

  • 2 cucharadas de perejil picado.

  • ½ cucharadita de comino molido.

  • ½ cucharadita de paprika.

  • Sal y pimienta al gusto.

  • 2 cucharadas de aceite.

Para la salsa de tomate

  • 500 gramos de tomate maduro triturado.

  • ½ cebolla cabezona picada.

  • 1 diente de ajo.

  • 1 cucharada de pasta de tomate.

  • 1 cucharadita de orégano seco.

  • ½ taza de agua o caldo de verduras.

  • 1 cucharada de aceite.

  • Sal y pimienta al gusto.

  • Albahaca fresca, opcional.

Preparación paso a paso

1. Cocina las lentejas.

Si utilizas lentejas secas, enjuágalas y cocínalas en agua hasta que estén tiernas, pero no deshechas. Escúrrelas muy bien y deja que se enfríen ligeramente.

Para esta receta, es importante evitar el exceso de humedad, porque podría dificultar la formación de las albóndigas.

2. Prepara los vegetales.

Pica finamente la cebolla y el ajo. Ralla la zanahoria y calienta una cucharada de aceite en una sartén.

Sofríe la cebolla durante tres minutos. Añade el ajo y la zanahoria, y cocina otros tres minutos. Retira del fuego y deja enfriar.

3. Forma la mezcla.

Coloca las lentejas en un recipiente y aplástalas con un tenedor. No es necesario convertirlas en un puré completamente uniforme; algunos trozos pequeños aportan textura.

Incorpora los vegetales sofritos, el huevo, el pan rallado, el perejil, el comino y la paprika. Agrega sal y pimienta.

Mezcla hasta obtener una masa que puedas moldear con las manos. Si está demasiado húmeda, añade un poco más de pan rallado.

4. Forma las albóndigas.

Toma pequeñas porciones de la mezcla y forma bolas del tamaño de una nuez grande. Procura que todas tengan un tamaño parecido para que se cocinen uniformemente.

Colócalas en una bandeja y refrigéralas durante 15 minutos para que mantengan mejor su forma.

5. Dora las albóndigas.

Calienta la cucharada restante de aceite en una sartén antiadherente. Añade las albóndigas por tandas y dóralas durante unos minutos, girándolas cuidadosamente.

No necesitas cocinarlas por completo en esta etapa, porque terminarán de calentarse dentro de la salsa.

6. Prepara la salsa.

En la misma sartén, sofríe la cebolla picada durante tres minutos. Agrega el ajo y cocina durante 30 segundos.

Incorpora el tomate triturado, la pasta de tomate, el orégano y el caldo de verduras. Sazona con sal y pimienta.

Cocina a fuego medio-bajo durante 12 a 15 minutos, hasta que la salsa espese y los sabores se integren.

7. Cocina las albóndigas en la salsa.

Introduce las albóndigas doradas en la sartén. Distribúyelas con cuidado para evitar que se rompan.

Tapa parcialmente y cocina durante otros ocho a diez minutos a fuego bajo. Si la salsa se espesa demasiado, agrega un poco de agua.

8. Sirve caliente.

Comprueba la sazón y termina con unas hojas de albahaca fresca, si lo deseas. Sirve las albóndigas con suficiente salsa para disfrutar de todo su sabor.

Trucos para que las albóndigas no se desarmen

  • Escurre bien las lentejas: el exceso de líquido dificulta conseguir una mezcla firme.

  • No tritures completamente la preparación: una textura ligeramente irregular ayuda a conservar el cuerpo de las albóndigas.

  • Respeta el tiempo de refrigeración: enfriar la mezcla facilita el moldeado.

  • Dóralas antes de añadir la salsa: esto ayuda a formar una superficie más firme.

  • Remueve con suavidad: utiliza una cuchara amplia para evitar romperlas durante la cocción.

¿Con qué acompañar las albóndigas de lentejas?

Estas albóndigas combinan muy bien con arroz blanco, pasta corta, puré de papa o papas al horno. También puedes servirlas con una ensalada de pepino, tomate y lechuga para equilibrar el plato.

Si deseas una comida más abundante, acompáñalas con arroz y una porción de verduras salteadas. La salsa de tomate también queda deliciosa sobre espaguetis.

Variaciones para cambiar la receta

Con champiñones: incorpora champiñones finamente picados y salteados a la mezcla para aportar una textura diferente.

Con avena: sustituye parte del pan rallado por avena molida. Añádela gradualmente hasta conseguir una masa moldeable.

Con un toque picante: agrega ají en polvo o una pequeña cantidad de chile a la salsa de tomate.

Al horno: coloca las albóndigas en una bandeja ligeramente engrasada y hornéalas a 200 °C durante 20 a 25 minutos, volteándolas a mitad de cocción. Después, incorpóralas a la salsa.

¿Cómo conservarlas?

Guarda las albóndigas con su salsa en un recipiente hermético y refrigéralas antes de que transcurran dos horas desde su preparación. Consúmelas en un plazo de tres a cuatro días.

También puedes congelarlas en porciones individuales durante aproximadamente dos o tres meses. Para recalentarlas, utiliza una olla a fuego bajo hasta que estén completamente calientes, añadiendo un poco de agua si la salsa lo necesita.

Una receta económica para variar el menú

Las albóndigas de lentejas en salsa de tomate son una forma creativa de aprovechar las legumbres y preparar una comida diferente sin recurrir a ingredientes costosos. Su textura, el aroma de las especias y la salsa casera las convierten en una alternativa versátil para toda la familia.

Con una preparación sencilla y varios acompañamientos posibles, esta receta puede formar parte de tu menú semanal y adaptarse fácilmente a los ingredientes que tengas disponibles.

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