Supersociedades destaca la medición de la sostenibilidad en la gestión empresarial
La compañía redujo 50 % el consumo de agua por tonelada producida en 13 años y reporta biodegradabilidad superior al 70 % en detergentes y al 95 % en jabones.
Por Dagoberto GonzálezRedacción EXTRA
⏱ 4 min de lectura
Compartir:
Imagen de portada · Grupo Editorial Central
La sostenibilidad empresarial está llevando a las compañías a incorporar nuevas herramientas para conocer, medir y hacer seguimiento a los impactos asociados a sus operaciones. En industrias con procesos productivos de alta escala, contar con información sobre el uso de recursos, las materias primas y los residuos permite identificar oportunidades de mejora y evaluar la evolución de los resultados ambientales.
Esta conversación tiene una relevancia particular en la industria de productos de aseo para el hogar. En Colombia, esta categoría alcanzó un crecimiento de 5,4% en 2025 y se posiciona como uno de los sectores con mayor responsabilidad ambiental y sostenibilidad dentro del consumo masivo. Detrás de productos presentes en actividades cotidianas como lavar la ropa, limpiar superficies y lavar los platos existe una cadena de procesos en la que intervienen recursos, materias primas, formulaciones, energía y agua.
Azul K obtuvo el reconocimiento “Sello Verde de Verdad” como valor importante en la medición de huella carbono del año 2024.
En este contexto, Azul K recibió recientemente el Reconocimiento a Entidades Empresariales otorgado por la Superintendencia de Sociedades por la presentación de su Informe 08 – Reporte de Sostenibilidad con corte a 2025. Esta distinción se relaciona con un proceso de gestión en el que la compañía ha venido incorporando indicadores para medir y hacer seguimiento a diferentes aspectos de su desempeño ambiental.
Para la industria, la huella hídrica y la biodegradabilidad representan dos ejes esenciales de medición. El primero permite comprender la evolución y optimización del agua dentro de los procesos productivos, mientras que el segundo resulta indispensable para prever el comportamiento de los ingredientes en los ecosistemas tras cumplir su propósito en el hogar.
Aspectos como la biodegradabilidad de los tensoactivos y el contenido de fósforo están regulados en Colombia, con el fin de proteger la calidad de los cuerpos de agua y mitigar fenómenos como la eutrofización.
Hablar de sostenibilidad implica mirar toda la cadena.
En una industria como la nuestra, esto significa revisar continuamente los procesos, medir los impactos e identificar oportunidades para mejorar el desempeño ambiental sin comprometer la calidad de los productos”, explica John Álvaro Romero Camargo, Director del Sistema Integrado de Gestión (ESG) de Azul K.
Azul K ha consolidado un sistema de gestión ambiental, certificado bajo la norma ISO 14001 que arroja resultados comprobables. Alcanzó una reducción del 50% en consumo de agua por tonelada produccida durante los últimos 13 años y reportó niveles de biodegradabilidad superiores al 70% en detergentes y al 95% en jabones. Estos indicadores hacen parte de un sistema de gestión que permite identificar impactos, establecer acciones y hacer seguimiento a los resultados. La información recopilada también permite documentar la evolución de los procesos y aportar elementos para la toma de decisiones.
La compañía también puso en marcha un programa de evaluación de proveedores estratégicos que, además de valorar la calidad de las materias primas y los materiales de empaque, profundiza en su cultura organizacional y en la sostenibilidad de sus negocios. Esta iniciativa busca fortalecer las relaciones con sus aliados estratégicos y promover estándares que contribuyan a la sostenibilidad de la cadena de suministro.
Asimismo, Azul K maquila productos para otras empresas y se ha consolidado como proveedor preferente gracias al respaldo de sus certificaciones y a los resultados de las auditorías de segunda parte. Estos reconocimientos respaldan su enfoque en la excelencia operacional y la mejora continua de sus procesos.
“La sostenibilidad empresarial requiere cada vez más información que permita conocer qué se está haciendo, medir los resultados y evaluar la evolución de los impactos. El reto está en que esa información pueda integrarse a la gestión cotidiana de las organizaciones”, agrega John Romero.
Bajo esta visión, la agenda ambiental de la industria trasciende la fábrica y abarca todo el ciclo de vida del producto, desde la selección de materias primas y el diseño de las fórmulas, hasta los residuos y envases generados tras su uso. Así, la medición y el reporte corporativo dejan de ser un simple registro de datos para convertirse en la herramienta clave que permite entender el impacto del negocio, tomar decisiones estratégicas y garantizar resultados que se mantengan en el tiempo.