Sopó, el pueblo de Cundinamarca donde nació Alpina en 1945 y comenzó una tradición quesera
A pocos kms de Bogotá, este municipio de la Sabana de Cundinamarca es reconocido por ser la cuna de una de las empresas de productos lácteos más emblemáticas

Sopó, ubicado en el departamento de Cundinamarca, tiene un lugar especial en la historia de la industria alimentaria colombiana. En 1945, los inmigrantes suizos Walter Göggel y Max Bänziger llegaron a esta región y encontraron las condiciones ideales para desarrollar su proyecto de elaboración artesanal de quesos y mantequilla.
La semejanza del paisaje con su Suiza natal y la disponibilidad de leche proveniente de las fincas cercanas fueron factores determinantes para establecerse en el municipio. Así comenzó una iniciativa empresarial que, con el paso de los años, se convertiría en Alpina, una marca reconocida por sus yogures, quesos, bebidas lácteas y postres.
En sus primeros años, los fundadores trabajaban de manera artesanal y recogían alrededor de 500 botellas de leche para elaborar quesos como Emmental, Gruyère y Parmesano. Con el crecimiento de la demanda, la compañía amplió su producción e incorporó nuevos procesos que contribuyeron a consolidar su presencia en el mercado colombiano.
Sopó también es un destino turístico. Además de su importancia para la industria láctea, el municipio ofrece paisajes de la Sabana, espacios para disfrutar de la naturaleza y atractivos como el Santuario del Señor de la Piedra. La Cabaña de Alpina, conocida por su oferta de productos lácteos y postres, también forma parte de los lugares asociados con la tradición de la marca.
La historia de Alpina y su vínculo con Sopó muestran cómo un emprendimiento familiar puede transformar la economía de una localidad y proyectarse a escala nacional e internacional. Hoy, el municipio conserva ese legado productivo y se mantiene como una alternativa para quienes buscan combinar gastronomía, historia empresarial y turismo cerca de Bogotá.




