Siete hábitos diarios que pueden cuidar la salud del cerebro
Ejercicio, buen sueño, alimentación equilibrada y vínculos sociales están entre las rutinas asociadas con la salud cerebral y el bienestar mental.

La salud del cerebro no depende únicamente de la edad o de factores genéticos. Las actividades que se realizan a diario también pueden influir en la memoria, la concentración y el estado de ánimo. Un análisis divulgado por Science Focus y retomado por Infobae reúne siete hábitos respaldados por investigaciones que se relacionan con un menor riesgo de deterioro cognitivo y mejores indicadores de bienestar psicológico.
1. Incorporar actividad física
Realizar ejercicio aeróbico ayuda a la salud cardiovascular y se asocia con beneficios para el estado de ánimo y las funciones cognitivas. Entre las alternativas están caminar, montar bicicleta o practicar algún deporte. Los estudios citados destacan que incluso periodos breves de actividad vigorosa pueden aportar beneficios.
2. Mantener un sueño regular
Dormir alrededor de siete horas se relaciona con mejores resultados cognitivos y de salud mental en adultos de mediana y mayor edad. Durante el descanso, el cerebro consolida recuerdos y participa en la regulación emocional. Mantener horarios estables para acostarse y levantarse también puede favorecer la calidad del sueño.
3. Elegir una alimentación favorable para el cerebro
La dieta MIND combina elementos de la alimentación mediterránea y del plan DASH. Prioriza verduras de hoja verde, frutos rojos, pescado, legumbres, cereales integrales y aceite de oliva, mientras limita productos ultraprocesados y ciertos alimentos de consumo frecuente. Investigaciones citadas relacionan una mayor adherencia a este patrón con mejores indicadores cognitivos y menor malestar psicológico.
4. Cultivar relaciones sociales
Compartir tiempo con familiares, amigos y grupos de interés puede fortalecer el sentido de pertenencia y reducir el aislamiento. La interacción social se relaciona con el bienestar mental, mientras que la falta de vínculos constituye un factor asociado con mayor riesgo de demencia en personas mayores.
5. Practicar atención plena
El mindfulness consiste en prestar atención al momento presente y reconocer pensamientos y emociones sin juzgarlos. Los estudios mencionados relacionan esta práctica con menores niveles de estrés, ansiedad y síntomas depresivos. También se han observado cambios en áreas cerebrales vinculadas con la memoria y la regulación emocional después de programas de entrenamiento.
6. Aprender habilidades nuevas
Estudiar otro idioma, tocar un instrumento, jugar ajedrez o asumir retos intelectuales permite mantener activo el aprendizaje. Estas actividades exigen atención y memoria, y pueden estimular redes neuronales relacionadas con la planificación y la toma de decisiones.
7. Reducir el uso del celular antes de dormir
Limitar las pantallas durante las horas previas al descanso puede ayudar a mejorar el sueño. Además, silenciar notificaciones y establecer momentos sin dispositivos disminuye las interrupciones y facilita mantener la concentración en las tareas cotidianas.
En conjunto, estas prácticas ofrecen alternativas para cuidar la salud cerebral a lo largo de la vida. Sin embargo, no constituyen tratamientos ni sustituyen la valoración médica cuando aparecen problemas de memoria u otros síntomas que generan preocupación. La clave está en incorporar cambios sostenibles y mantener hábitos saludables de manera constante.
Fuente: INFOBAE




