¿Qué pasó con la Cámara de Comercio de Pasto?
La Cámara de Comercio de Pasto habría perdido el liderazgo cívico y empresarial que históricamente ejerció en la defensa del desarrollo de Nariño.

Desde 1918, la Cámara de Comercio de Pasto se constituyó como una institución importante para la vida económica de la ciudad de Pasto y de Nariño.
La misión establecida trascendía el registro mercantil. Se esperaba que representara los intereses empresariales, promoviera la industrialización, defendiera proyectos estratégicos de infraestructura y contribuyera al desarrollo económico regional. Por eso, durante buena parte de su historia fue reconocida como una institución de liderazgo cívico y empresarial.
En su primer siglo, la Cámara estuvo defendiendo proyectos como: el ferrocarril, el puerto de Tumaco, las vías de comunicación, el aeropuerto, la energía, la industrialización y, posteriormente, la competitividad empresarial. Ahora surge un interrogante adicional: ¿ha mantenido la Cámara la misma capacidad de liderazgo, independencia y legitimidad que tuvo en otras épocas?La percepción existente entre comerciantes, empresarios y sociedad general es que no, porque la Cámara ha perdido su compromiso con la promoción del desarrollo departamental; por el contrario, ahora existe la creencia de que su énfasis está orientado a actividades partidistas que buscan el control de la elevada burocracia y su presupuesto.
El malestar observado entre los afiliados acerca del desempeño de la institución se origina, entre otros factores, por la forma como los miembros de la junta directiva hacen campañas al estilo de la politiquería tradicional, que ha llevado a instancias judiciales y a la Superintendencia de Sociedades para que se diriman los miembros de la junta.Esto lo que evidencia, es que la gobernanza se ha convertido en un asunto de mucha sensibilidad pública. En la elección de la junta directiva no se trata de quién gana la elección; el problema central es contestar la siguiente pregunta: ¿Qué intereses representan en la institución?
La mayor parte de los votantes existe el convencimiento de que los miembros elegidos a la junta directiva no representan a sus afiliados, ni tampoco a los comerciantes y menos al desarrollo regional. El debilitamiento de la imagen corporativa de la Cámara se evidencia en la pérdida de legitimidad debido a las relaciones partidistas que pesan más que los méritos empresariales.Cuando las decisiones de la junta directiva responden a intereses particulares, o cuando el debate sobre el desarrollo regional ha sido sustituido por disputas internas, o por el control de la burocracia y el presupuesto, la sociedad deja de percibirla como una institución independiente, al contrario, se asocia con determinados grupos de poder. El daño de su imagen corporativa está dado por su baja credibilidad.
Sin credibilidad ya no puede convocar todas las fuerzas sociales para exigir mayores inversiones para Nariño.
Precisamente, una ciudad como Pasto, con problemas históricos de conectividad, baja industrialización, predominio de microempresas, informalidad, limitado valor agregado y una economía altamente sensible, necesita una Cámara que lidere una estrategia de transformación productiva y no solo se centre en el registro mercantil o en el activismo que no conduce a ninguna parte. Entonces, la pérdida de credibilidad de la Cámara permite otra pregunta: ¿es la Cámara independiente, transparente, técnica y representativa para liderar el desarrollo económico de Nariño?Finalmente, pareciera que no existe esa capacidad. Por eso, es menester que el patrimonio institucional constituido en los 108 años, no se siga debilitando a consecuencia de la baja calidad de sus juntas directivas y de su cuerpo directivo. Un futuro diferente para la institución es posible si se expulsa de sus entrañas los intereses particulares, los grupos políticos que hoy ejercen control de tal manera que la Cámara no esté alineada política o económicamente con ningún grupo político.
Entonces, la tarea es recuperar la institución para los nariñenses y que vuelva a encontrar su senda de liderazgo que permita defender, por encima de intereses particulares el desarrollo económico de la región.
Hay que volver por una Cámara empresarial, técnica, independiente, transparente y líder regional.
Fuente: Columna de opinión Alina Constanza Silva R.




