NASA avanza en el desarrollo de un detector espacial de ondas gravitacionales
La NASA desarrolla componentes clave para la misión LISA, un observatorio espacial que buscará detectar ondas gravitacionales y estudiar fenómenos del universo

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) avanza en el desarrollo de tecnología para la misión LISA (Laser Interferometer Space Antenna), un observatorio espacial diseñado para detectar ondas gravitacionales, pequeñas perturbaciones del espacio-tiempo generadas por acontecimientos cósmicos como la fusión de agujeros negros.
El proyecto es liderado por la Agencia Espacial Europea (ESA), con la participación de la NASA. La misión contempla el uso de tres naves espaciales que volarán formando un enorme triángulo mientras siguen la órbita de la Tierra alrededor del Sol.
Una tecnología capaz de medir cambios diminutos
Cada nave contará con telescopios que enviarán y recibirán señales láser infrarrojas entre sí. Al medir variaciones extremadamente pequeñas en las distancias entre los equipos, los científicos podrán identificar el paso de ondas gravitacionales.
En octubre de 2026, la NASA anunció un nuevo avance en su contribución al proyecto: la empresa L3Harris Technologies desarrollará e integrará un telescopio de prueba fabricado completamente en vidrio. Este componente permitirá continuar las evaluaciones técnicas antes de avanzar hacia la producción del hardware destinado al vuelo.
Una nueva ventana para estudiar el universo
Las ondas gravitacionales fueron predichas por Albert Einstein en su teoría de la relatividad general y detectadas directamente por primera vez en 2015 mediante observatorios terrestres. La misión LISA busca estudiar señales de menor frecuencia que no pueden detectarse con facilidad desde la superficie de la Tierra.
Con estos datos, los investigadores esperan obtener información sobre la evolución de los agujeros negros, la formación de las galaxias y algunos de los procesos más extremos del cosmos.
El lanzamiento de LISA está previsto para mediados de la década de 2030. Si cumple sus objetivos científicos, la misión ampliará las herramientas disponibles para explorar el universo y comprender mejor la gravedad.
Fuente: El Confidencial




