Modelo colombiana denunció que utilizaron su rostro para crear avatares
Akima, actriz que interpretó a Rebeca en la serie Cien años de soledad, señaló al productor mexicano Mauricio Sierra

La modelo y actriz colombiana Akima, cuyo nombre real es Laura Sofía Grueso, denunció públicamente el presunto uso no autorizado de su imagen para desarrollar personajes creados con inteligencia artificial (IA). La artista aseguró que descubrió varias figuras digitales con rasgos similares a los suyos, que habrían sido diseñadas para promocionar marcas de lujo en mercados internacionales.
La denuncia involucra al productor mexicano Mauricio Sierra, con quien la modelo afirmó haber trabajado hace aproximadamente seis años en una producción para la revista Vogue. Según su relato, el creativo habría desarrollado entre seis y siete avatares digitales con variaciones de su rostro a través de sus casas productoras, una de ellas ubicada en París.
La situación generó preocupación en Akima, quien cuestionó que sus rasgos físicos pudieran estar siendo utilizados con fines comerciales sin su consentimiento. La actriz manifestó que el caso va más allá de la tecnología y plantea interrogantes sobre la apropiación de la identidad y la representación de las personas racializadas en la industria de la moda.
Akima cuestionó el uso de rasgos latinoamericanos para crear personajes digitales
De acuerdo con el testimonio de la modelo, el productor habría explicado que creaba estos personajes porque no encontraba en el mundo los rostros que buscaban sus clientes. Sin embargo, ella consideró contradictorio ese argumento al descubrir figuras digitales con características similares a las suyas.
Akima expresó su inconformidad con la posibilidad de que los rasgos de mujeres latinoamericanas sean modificados y utilizados para satisfacer las preferencias de mercados extranjeros.
La actriz también cuestionó que algunos de los avatares incorporaran elementos que no corresponden a su apariencia real, como tatuajes de inspiración indígena. Desde su perspectiva, estas modificaciones contribuyen a construir una imagen estereotipada y comercial de las mujeres racializadas.
La modelo expresó preocupación por un cortometraje
Otro de los aspectos que inquietó a Akima fue un cortometraje publicado en una de las plataformas relacionadas con la productora del director, que comienza con una escena de contenido erótico.
La colombiana manifestó que no podía determinar con certeza si la figura que aparecía en esa producción era ella o uno de los personajes generados digitalmente a partir de su imagen. La posibilidad de que sus rasgos estuvieran vinculados a ese tipo de contenido sin su autorización aumentó su preocupación.
Para la modelo, esta experiencia evidencia las dificultades que pueden enfrentar quienes trabajan en la industria creativa cuando las herramientas de inteligencia artificial permiten reproducir y modificar rostros humanos.
Akima anunció que buscará asesoría legal
Ante lo ocurrido, la actriz anunció que explorará alternativas legales con sus agencias de representación en Estados Unidos y Europa para establecer qué acciones puede emprender frente al presunto uso no autorizado de su imagen.
Asimismo, hizo un llamado a debatir sobre la regulación de la inteligencia artificial y la protección de los derechos de quienes trabajan en sectores como el modelaje, la publicidad y el entretenimiento.
El caso abre nuevamente la discusión sobre los límites del uso comercial de la IA y la necesidad de establecer mecanismos que protejan la identidad, la imagen y el trabajo de las personas. Mientras tanto, la denuncia de Akima pone sobre la mesa una inquietud creciente en la industria: hasta dónde pueden llegar las empresas y los creadores al desarrollar personajes digitales inspirados en personas reales.




