Las empresas no quiebran por falta de ventas, sino por falta de flujo de caja
Las empresas no quiebran porque no venden sino cuando no tienen efectivo para responder por obligaciones como la nómina.

Vender más no siempre significa tener más dinero disponible para muchas empresas, especialmente las Pymes, el verdadero riesgo aparece cuando las cuentas por cobrar, los inventarios y los gastos crecen más rápido que el efectivo disponible para sostener la operación.
En Colombia, cerca del 70 % de las micro y pequeñas empresas no supera sus primeros cinco años de operación, según análisis de supervivencia empresarial de Confecámaras basados en el Registro Único Empresarial y Social (RUES).
La tasa de supervivencia a ese periodo es de 33,4 % para las microempresas y de 60,9 % para las pequeñas.
A esto se suma la cancelación anual de más de 200.000 matrículas mercantiles, más del 93 % correspondientes a personas naturales comerciantes.
Falta de liquidez, arte vital de la empresa
Para Sergio Hernández, director de Productividad Empresarial de UCompensar, uno de los problemas está en que muchos empresarios concentran sus esfuerzos en vender, pero no necesariamente en definir cómo y cuándo van a recuperar ese dinero.
"Las empresas no terminan quebrándose porque no venden”
Para el experto este punto llegan cuando no tienen efectivo para responder por obligaciones como la nómina.
Hernández afirmó que "Uno de los casos más frecuentes está en las negociaciones de cartera".
"Una empresa puede tener buenas ventas, pero si sus clientes pagan a 90, 120 o incluso 180 días, debe financiar durante meses una operación que necesita recursos permanentemente"
La gestión del flujo de caja comienza desde la negociación comercial y no cuando aparece la falta de liquidez.
Para empresas que deben esperar meses para recibir el dinero de sus clientes, estas opciones pueden convertirse en una fuente de capital de trabajo.
El flujo de caja, plantea, debe ser tratado como la parte vital del negocio, porque incluso una compañía con buenos productos y ventas puede enfrentar dificultades si acumula varios meses sin recursos suficientes para sostener su operación.
Kit de supervivencia finaciera
1. Hacer seguimiento a la cartera. La rotación de las cuentas por cobrar permite saber qué tan efectivas están siendo las condiciones de pago negociadas con los clientes y anticipar posibles problemas de liquidez.
2. Revisar la rentabilidad del portafolio. No todos los productos o servicios aportan de la misma manera al negocio. “Identificar cuáles son realmente rentables permite concentrar recursos en ellos y tomar decisiones oportunas frente a líneas que no están funcionando”, precisa el experto.
3. Elegir bien a los clientes. Tener como cliente a una gran compañía no necesariamente significa que sea un buen negocio. Descuentos, condiciones comerciales y largos plazos de pago pueden terminar presionando la caja de una empresa pequeña.
4. No mezclar las finanzas personales con las del negocio. Utilizar la caja empresarial para pagar gastos personales puede drenar recursos necesarios para comprar inventario, pagar empleados, cumplir obligaciones tributarias o sostener la operación. Para Hernández, el propietario debe establecer una separación clara entre sus ingresos personales y los recursos de la empresa.
5. Liberar el dinero atrapado en inventarios. Tener productos almacenados durante demasiado tiempo representa capital inmovilizado y puede generar costos adicionales. Si una línea dejó de ser rentable o no tiene rotación, el empresario debe evaluar alternativas para salir de ese inventario y recuperar liquidez.
6. Construir un fondo de emergencia. Hernández recomienda desarrollar el hábito de provisionar periódicamente una parte de los ingresos, aunque reconoce que el porcentaje debe ajustarse a la realidad de cada empresa. Como referencia, menciona el 20 % utilizado habitualmente en finanzas personales, pero señala que para una empresa puede ser un objetivo ambicioso dependiendo de su situación.

Fuente: Recopilación noticiosa




