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La IA aumenta las exigencias en ciberseguridad y continuidad de negocios

La inteligencia artificial aumenta el riesgo de ciberataques y obliga a las empresas a reforzar la protección y recuperación de sus datos.

Por Yhancy BurgosRedacción EXTRA
⏱ 6 min de lectura
La IA aumenta las exigencias en ciberseguridad y continuidad de negocios
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

Las interrupciones vinculadas con incidentes cibernéticos generan pérdidas anuales de USD 600.000 millones entre las mayores compañías del mundo, un grupo que incluye empresas de Colombia, Brasil, México, Chile y Argentina presentes en el listado Forbes Global 2000.


La cifra, estimada por Oxford Economics, creció 50% en apenas dos años. Para Chris Millington, líder global de Ciberresiliencia, Protección de Datos y Cumplimiento Normativo de Hitachi Vantara, ese escenario obliga a replantear cómo las organizaciones protegen la información y sostienen sus operaciones.

La recuperación de datos define la continuidad del negocio


La continuidad operativa no depende únicamente de que la infraestructura tecnológica siga disponible. Las empresas necesitan saber qué datos son esenciales, contar con copias protegidas y disponer de procedimientos probados para restablecer sus actividades después de un ataque.


Millington plantea que las compañías deben pasar de una estrategia centrada en sumar herramientas de seguridad a otra enfocada en los datos que permiten operar. La prioridad debe incluir tanto la protección como la capacidad de recuperar esa información en tiempos compatibles con las necesidades del negocio.


La información crítica para la misión requiere un tratamiento distinto de aquella que resulta importante, pero no resulta indispensable para mantener la actividad. Esta clasificación permite fijar zonas y parámetros de protección específicos para cada categoría.


Los sistemas esenciales deben permanecer operativos y accesibles. Para lograrlo, las organizaciones necesitan destinar más recursos a reducir los tiempos de recuperación y acercar el objetivo de punto de recuperación, conocido como RPO, al tiempo real.


IA
La IA juega un papel clave hoy en día

La inteligencia artificial amplía la superficie de ataque

La adopción acelerada de inteligencia artificial elevó las exigencias de seguridad. Los modelos y agentes ya intervienen en flujos de trabajo que incluyen datos de clientes y sistemas financieros, mientras que las soluciones de protección de datos no siempre avanzaron al mismo ritmo.


CrowdStrike informó un aumento de 89% en los ataques habilitados por IA. El uso de esta tecnología permite que los actores maliciosos amplíen sus capacidades y actúen con mayor velocidad dentro de los entornos empresariales.


Un modelo comprometido puede ocasionar daños antes de que el equipo responsable detecte el incidente. Ante ese riesgo, la IA debe recibir el mismo tratamiento que un sistema empresarial crítico, con reglas de gobernanza, controles de acceso y una estrategia de defensa propia.


El enfoque propuesto incluye adoptar un modelo de confianza cero, o Zero Trust. Bajo ese criterio, ningún usuario, dispositivo o aplicación recibe acceso automático a los recursos corporativos.

Las empresas deben prepararse para un incidente inevitable


Los ataques de ransomware y otros incidentes costosos forman parte de un riesgo que las organizaciones deben considerar probable. La preparación no debe comenzar cuando se confirma una intrusión, sino antes, mediante una identificación precisa de los activos y datos prioritarios.


La base para esa respuesta es contar con información y herramientas de análisis que permitan determinar qué elementos resultan críticos para el negocio y cuáles son indispensables para la misión de la empresa.


Esa diferenciación define el nivel de inversión y protección requerido. Los datos que sostienen funciones centrales necesitan mecanismos que faciliten una restauración rápida y reduzcan al mínimo la pérdida de información reciente.


El criterio también abarca los datos almacenados en servicios en la nube y los que permanecen en instalaciones propias. En ambos casos, las compañías deben clasificarlos y aplicar reglas de seguridad acordes con su valor operativo.

Detectar, proteger y recuperar requiere controles sobre el almacenamiento


La estrategia propuesta se apoya en tres capacidades: detectar, proteger y recuperar. Millington sostiene que la recuperación suele recibir menos atención que las otras dos, pese a que determina si una empresa puede volver a operar después de una crisis.


La detección no debe limitarse a las amenazas que identifican los equipos de seguridad. El ransomware también deja rastros en el almacenamiento, como archivos cifrados o reescritos con ritmos inusuales.


La supervisión de esas señales directamente en la capa de almacenamiento permite generar alertas tempranas. Esa visibilidad puede ayudar a identificar comportamientos anómalos antes de que el impacto se extienda a otros sistemas.


La protección requiere copias de datos que no puedan alterarse durante un período definido. Las instantáneas inmutables, conocidas como snapshots, pueden permanecer aisladas del ambiente de producción para impedir que un atacante las cifre o elimine.


La tercera capacidad consiste en recuperar los datos con confianza. Para ello, las empresas necesitan poner a prueba de forma periódica y continua tanto las soluciones tecnológicas como los procesos que utilizarán ante una interrupción.


La disponibilidad de los sistemas también influye en esa preparación. Los equipos de almacenamiento empresarial con una disponibilidad de 99,999999% registran cerca de un tercio de segundo de inactividad anual, según el planteo expuesto por el ejecutivo.

Un gemelo digital permite verificar qué respaldo está libre de ataques


El tiempo promedio que un atacante permanece dentro de un entorno comprometido es de dos semanas. En campañas de espionaje, los actores más persistentes pueden pasar inadvertidos durante 122 días.


Esa permanencia representa un problema para las copias de respaldo. Si la intrusión comenzó semanas o meses antes de ser detectada, los respaldos creados durante ese período pueden incluir modificaciones maliciosas.


La propuesta consiste en crear un entorno aislado de gemelo digital. Allí, la organización puede alojar y probar sus datos más relevantes fuera del ambiente de producción y bajo controles estrictos.


Ese espacio permite identificar con mayor certeza la última copia de respaldo que no presenta indicios de compromiso. También ofrece una alternativa para reactivar las operaciones sin depender únicamente de la búsqueda de un punto específico en el tiempo.


Según Millington, una capa gemela de almacenamiento preparada para activarse de inmediato puede acelerar la recuperación. La empresa podría restablecer el entorno de producción mediante una replicación sencilla y reducir el impacto de una interrupción cibernética.

Fuente: Artículo propio

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