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FMI y OCDE alertan que la IA ampliaría la brecha entre países ricos y pobres

El FMI calcula que la adopción de inteligencia artificial podría elevar el crecimiento mundial, pero las carencias digitales amenazan con ampliar las desigualda

Por Valerie RoseroRedacción EXTRA
⏱ 4 min de lectura
FMI y OCDE alertan que la IA ampliaría la brecha entre países ricos y pobres
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

La inteligencia artificial (IA) podría impulsar el crecimiento de la economía mundial, pero sus beneficios corren el riesgo de concentrarse en los países más desarrollados. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advierten que las economías con menor acceso a electricidad, infraestructura digital y formación especializada podrían quedarse rezagadas en la transformación tecnológica.

La advertencia cobra relevancia en medio del aumento de las inversiones en chips, centros de datos y otras infraestructuras necesarias para desarrollar e implementar sistemas de inteligencia artificial. Aunque estas inversiones contribuyen al dinamismo económico, persisten dudas sobre la capacidad de las empresas para convertirlas en mejoras sostenidas de productividad.

La IA podría impulsar el crecimiento económico mundial

Según estimaciones del FMI divulgadas el 22 de octubre de 2026, una adopción eficaz de la inteligencia artificial podría añadir hasta 0,5 puntos porcentuales al crecimiento económico mundial anual a medio plazo.

Por su parte, la OCDE calcula que la tecnología podría aumentar entre un 0,4 % y un 1,2 % el crecimiento anual de la productividad en sus países miembros. Sin embargo, su economista jefe, Stefano Scarpetta, señaló que el uso de estas herramientas en los lugares de trabajo todavía está por detrás de su utilización entre los consumidores, especialmente en las funciones centrales de las empresas.

La diferencia entre acceder a una herramienta y aprovecharla para transformar la producción constituye uno de los principales desafíos. Sin capacidades técnicas, trabajadores preparados e inversiones suficientes, las economías podrían tener dificultades para traducir la disponibilidad de estas tecnologías en mejoras económicas concretas.

Las barreras digitales amenazan a los países en desarrollo

Las economías de menores ingresos afrontan obstáculos estructurales para incorporar la inteligencia artificial. La conectividad insuficiente, los problemas de acceso a la electricidad, la financiación limitada y la escasez de trabajadores con competencias digitales pueden dificultar la adopción de estas herramientas.

Un análisis publicado por la OCDE en diciembre de 2025, titulado AI and the Global Productivity Divide, advierte que los países de ingresos bajos y medianos bajos podrían obtener beneficios de productividad inferiores a los de las economías de ingresos altos. Entre las causas figuran la menor presencia de actividades intensivas en conocimiento y las dificultades para acceder a educación, tecnología y financiación.

La brecha también puede reflejarse en la distribución de las inversiones. Los países que ya cuentan con empresas tecnológicas consolidadas, personal especializado y redes digitales desarrolladas están mejor posicionados para incorporar la IA a sus procesos productivos y atraer nuevos recursos.

El impacto también alcanza al mercado laboral

Los efectos de la inteligencia artificial no se limitan a las diferencias entre países. El FMI estima que alrededor del 40 % de los empleos del mundo podrían verse afectados por esta tecnología, ya sea mediante la automatización de tareas o la transformación de las funciones laborales.

Era Dabla-Norris, subdirectora del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI, advirtió que los trabajadores jóvenes y quienes comienzan su carrera profesional podrían ser especialmente vulnerables si la IA asume tareas que tradicionalmente les permiten adquirir experiencia.

Este cambio plantea un reto para la formación laboral: las empresas y los sistemas educativos tendrán que facilitar la adquisición de nuevas competencias y preparar a los trabajadores para funciones que evolucionen con la tecnología.

El desafío para los gobiernos será ampliar la infraestructura digital, mejorar la capacitación y facilitar que las empresas puedan incorporar estas herramientas. De ello dependerá, en buena medida, que la inteligencia artificial contribuya a reducir las diferencias económicas o termine profundizándolas.

Fuente: Reuters — Ankita Yadav. · Ver fuente ↗

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