La alta cocina colombiana conquista espacios internacionales con tradición y talento local
Día Internacional del Chef: los retos de transformar la cocina colombiana en talento de exportación

Alta cocina colombiana conquista espacios internacionales
Este arte, es una puerta de entrada para los jóvenes, ya que más del 30 % de quienes trabajan en restaurantes son menores de 28 años y cerca del 60 % del empleo lo ocupan mujeres. Para emprendedores y profesionales, las oportunidades van desde la cocina de autor y la cocina tradicional hasta la consultoría, la producción de alimentos con valor agregado, la docencia y el turismo gastronómico.A propósito del mes del chef, Edy Mayerly González Cañón, Directora Facultad de Comunicación, Arte y Marketing Digital de la Fundación Universitaria Horizonte, explica que “el chef de hoy, combina tradición y ciencia. Además, Cuando una receta tradicional se hace con rigor técnico y respeto por su origen, deja de ser solo un plato y se convierte en patrimonio, en identidad y en oportunidad económica para las regiones”.
Los ingredientes colombianos que pueden conquistar nuevas cocinas
Colombia es uno de los países más biodiversos del planeta, y esa riqueza tiene un enorme potencial culinario. Frutos amazónicos como el copoazú, el arazá y el camu camu; tubérculos andinos como la arracacha, la ibia y el cubio; el ají amazónico, las hormigas culonas, el cacao fino de aroma y los cafés especiales ya despiertan interés internacional.
El reto actual es transformar esa biodiversidad en valor agregado: investigación, estandarización, trazabilidad y alianzas justas con los productores. Además, la cocina colombiana vive una transformación profunda: se están revalorizando ingredientes y técnicas regionales que antes se veían como “humildes” y que hoy protagonizan los menús de vanguardia.
Toneladas de comida desperdiciada en Colombia: ¿Cuál es el reto para los chefs?
Colombia pierde o desperdicia cada año 9,76 millones de toneladas de alimentos, cerca del 34 % de su oferta alimentaria, y de ese total, 1,53 millones de toneladas se desperdician en los hogares.
En un restaurante, cada kilo que se bota se paga tres veces: en la compra, en la mano de obra que lo procesó y en su disposición final. Las prácticas más efectivas son sencillas: compras planificadas según la demanda real, rotación PEPS (primero en entrar, primero en salir), fichas técnicas con porciones estandarizadas, aprovechamiento de subproductos en fondos, salsas y conservas, y medición periódica de los residuos. Lo que no se mide, no se puede reducir.
De acuerdo con Edy Mayerly González Cañón, Directora Facultad de Comunicación, Arte y Marketing Digital de la Fundación Universitaria Horizonte, “Cocinar bien es el punto de partida, no la meta. Un chef exitoso domina sus costos, calcula el costo de cada plato y protege el margen; entiende de administración, inventarios y normatividad sanitaria; lidera equipos con respeto, comunicación y formación continua; y usa la tecnología para tomar decisiones con datos. Por encima de todo, conoce a su comensal: sabe qué busca, cuánto está dispuesto a pagar y qué experiencia espera. La creatividad debe ir de la mano de la rentabilidad.
Es necesario, que un chef combine técnica, tecnología y sostenibilidad. En técnica, se consolidan la cocción al vacío, las fermentaciones y la cocina de baja temperatura; En tecnología, los hornos combinados, el control digital de inventarios y el análisis de datos permiten estandarizar procesos y medir costos en tiempo real y por último, en sostenibilidad, se impone el aprovechamiento integral del producto, de la raíz a la hoja”.
Fuente: Prensa Margarita Mansilla




