Jóvenes protestan frente al Museo Nacional con copias de las obras retiradas
Una docena de jóvenes reprodujo en la calle piezas desmontadas del museo para defender la memoria histórica y cuestionar la decisión del Gobierno.

Una docena de jóvenes se manifestó el sábado 17 de octubre frente al Museo Nacional de Colombia, en Bogotá, y pegó copias de las obras retiradas de sus salas por orden del Gobierno. La intervención artística buscó defender la memoria histórica del país y expresar el rechazo a la decisión de desmontar más de 30 piezas vinculadas con movimientos sociales, derechos de las mujeres, diversidad sexual y el proceso de paz.
Los participantes colocaron las reproducciones sobre los ladrillos de la obra exterior LATEREM, El Bloque Nos Une, del artista Sergio Mendoza. La acción se desarrolló durante un plantón pacífico que ocupó parcialmente la carrera Séptima, una de las principales vías de la capital.
Alejandro, estudiante de Antropología que participó en la actividad y habló con la agencia EFE sin revelar su apellido, explicó que los jóvenes decidieron llevar las imágenes al espacio público porque no podían instalarlas dentro del museo. Según indicó, la intervención buscaba reivindicar las luchas sociales y la diversidad representadas en las piezas retiradas.
¿Qué obras reprodujeron los manifestantes?
La protesta surgió después de que se desmontaran al menos 30 afiches, fotografías y objetos de tres salas del Museo Nacional. Entre los elementos retirados estaban una bandera del orgullo LGBTIQ+ perteneciente a la activista Elizabeth Castillo, un afiche de la campaña presidencial de Bernardo Jaramillo Ossa —asesinado en 1990— y el llamado Balígrafo, una pluma elaborada a partir de una bala utilizada durante la firma del Acuerdo de Paz de 2016 entre el Estado colombiano y las FARC.
Las piezas estaban relacionadas con la historia de los movimientos feministas y LGBTIQ+, las víctimas de la violencia política y los procesos de paz. Su retiro generó cuestionamientos sobre la representación de distintas memorias y experiencias históricas en las instituciones culturales del país.
El Gobierno defiende el retiro de las piezas
La ministra de Cultura, Paola Holguín, defendió la decisión el 16 de octubre y afirmó que el Museo Nacional no debe convertirse en un instrumento de adoctrinamiento político ni difundir versiones sesgadas de la historia. La funcionaria sostuvo que la institución debe concentrarse en conservar, proteger, investigar y divulgar el patrimonio cultural colombiano.
La medida se enmarca en la denominada «contrarrevolución cultural» anunciada por el presidente Abelardo de la Espriella, quien cuestionó algunas representaciones históricas presentes en espacios públicos y culturales.
Los manifestantes, por su parte, consideran que retirar las piezas elimina referencias importantes para comprender las luchas sociales y los episodios de violencia política del país. La intervención con copias trasladó esa discusión a las calles y convirtió el exterior del museo en un espacio de expresión y protesta.
La controversia abre un debate sobre los criterios curatoriales, la autonomía de las instituciones culturales y la manera en que Colombia representa su historia. Mientras el Gobierno sostiene que busca evitar el adoctrinamiento, los participantes de la protesta reclaman que la diversidad de memorias permanezca visible en los espacios públicos.
Fuente: Agencia EFE — Carlos Ortega (fotografía). · Ver fuente ↗




