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Concejal de Bogotá cuestionó a Paola Holguín por retiro de obras del Museo Nacional

Julián Espinosa cuestionó a la ministra Paola Holguín por retirar piezas del Museo Nacional y preguntó si aplicaría el mismo criterio a la Hacienda Nápoles.

Por Pauline Elizabeth González SánchezRedacción EXTRA
⏱ 4 min de lectura
Concejal de Bogotá cuestionó a Paola Holguín por retiro de obras del Museo Nacional
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

La polémica por el retiro de más de 30 piezas del Museo Nacional de Colombia continúa generando reacciones en el ámbito político. Esta vez, el concejal de Bogotá Julián Espinosa cuestionó a la ministra de Cultura, Paola Holguín, y utilizó el caso de la Hacienda Nápoles para plantear interrogantes sobre la manera en que se conserva y presenta la memoria histórica del país.

Durante una sesión del Concejo de Bogotá, el viernes 16 de octubre, Espinosa criticó la decisión de desmontar obras y objetos relacionados con distintos episodios de la historia colombiana, entre ellos las luchas feministas, los movimientos LGBTIQ+, la Unión Patriótica y el Acuerdo de Paz de 2016.

En su intervención, el cabildante hizo referencia a la Hacienda Nápoles, antigua propiedad del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria y convertida en un atractivo turístico. El lugar, asociado con la historia del narcotráfico en Colombia, fue el punto de partida de su cuestionamiento a la política cultural del Gobierno.

“¿Ya llamó para cerrar la Hacienda Nápoles?”, planteó Espinosa al referirse a la ministra. Con esta pregunta, el concejal buscó señalar lo que considera una diferencia en el tratamiento de los espacios que conservan referencias a episodios violentos de la historia nacional.

“La historia no se quita, se complementa”

Durante su intervención, Espinosa sostuvo que los museos deben presentar los acontecimientos históricos desde una perspectiva amplia, que permita comprender tanto las acciones de los responsables de la violencia como las consecuencias que sufrieron las víctimas.

El concejal también comparó el debate con la preservación de espacios de memoria sobre los crímenes cometidos durante el nazismo en Alemania. Su argumento fue que recordar episodios dolorosos no significa justificarlos, sino contribuir a su comprensión y a la prevención de nuevas violencias.

En ese sentido, propuso que, si el objetivo es dar mayor visibilidad a las víctimas de organizaciones armadas, la solución sea incorporar nuevos elementos a las exposiciones en lugar de retirar los existentes.

“Pero la historia no se quita, se complementa, porque acá hay víctimas de todos los bandos”, expresó el cabildante durante su intervención.

Espinosa también mencionó la violencia contra integrantes de la Unión Patriótica y los asesinatos de dirigentes políticos como Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro Leongómez. A su juicio, estos acontecimientos deben formar parte de la memoria pública para que las nuevas generaciones conozcan las diferentes dimensiones del conflicto colombiano.

¿Por qué retiraron las obras del Museo Nacional?

La controversia comenzó después de que se conociera el desmontaje de más de 30 piezas de distintas salas del Museo Nacional de Colombia, ubicado en Bogotá. Entre los elementos retirados había fotografías, afiches, documentos y objetos relacionados con la diversidad sexual, los movimientos sociales, la violencia política y el proceso de paz firmado en 2016.

La ministra Paola Holguín defendió la decisión y sostuvo que el museo no debe convertirse en un instrumento de adoctrinamiento político ni difundir interpretaciones sesgadas de la historia.

La funcionaria afirmó que las instituciones culturales tienen la responsabilidad de conservar, investigar y divulgar el patrimonio histórico, así como de garantizar los derechos de las víctimas y evitar la exaltación de delitos.

Además, señaló que los criterios museográficos de los espacios administrados por el Ministerio de Cultura están siendo evaluados y rediseñados. Sin embargo, la discusión continúa abierta respecto a los procedimientos utilizados para seleccionar las piezas retiradas y el papel de los equipos curatoriales en esas decisiones.

La memoria histórica, en el centro del debate

El retiro de las obras también generó cuestionamientos por la ausencia de elementos relacionados con la diversidad sexual, el feminismo y diferentes procesos políticos que marcaron la historia reciente del país.

Para quienes critican la medida, la eliminación de estas piezas puede reducir la pluralidad de relatos representados en el museo. Desde la posición del Gobierno, en cambio, la revisión busca evitar que las instituciones públicas presenten determinados actores políticos como figuras dignas de exaltación.

El caso ha abierto una discusión sobre cómo deben construirse las exposiciones de los museos nacionales y qué mecanismos permiten representar los hechos históricos sin justificar la violencia ni invisibilizar a las víctimas.

La intervención de Julián Espinosa puso nuevamente sobre la mesa una pregunta de fondo: cómo preservar la memoria de un país marcado por el conflicto armado, el narcotráfico y la violencia política sin convertir el recuerdo histórico en una justificación de los crímenes cometidos.

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