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Jóvenes de Kennedy convierten su barrio en un laboratorio para cuidar el ambiente

Estudiantes de Kennedy investigaron la calidad del aire y la vegetación de su barrio con talleres del Jardín Botánico para impulsar el cuidado ambiental.

Por Estiven Alexander Guevara NastarRedacción EXTRA
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Jóvenes de Kennedy convierten su barrio en un laboratorio para cuidar el ambiente
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

El interés por la ciencia y el cuidado del ambiente llegó a las aulas del Colegio Parroquial de los Santos Apóstoles, ubicado en el barrio Roma, en la localidad de Kennedy, Bogotá. Allí, un grupo de estudiantes participó en una experiencia pedagógica que los convirtió en investigadores de su propio territorio.

La iniciativa, denominada “ZUMA Respira: jóvenes que hacen ciencia para transformar su territorio”, fue liderada por el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis y se desarrolló mediante cuatro sesiones prácticas orientadas a fortalecer el conocimiento ambiental, la observación científica y el compromiso con la naturaleza.

La propuesta estuvo a cargo de Adriana Tusso, licenciada en biología del equipo social de la entidad, quien impulsó actividades para que los jóvenes comprendieran cómo las condiciones ambientales de su entorno influyen en la calidad de vida de la comunidad.

Estudiantes investigaron la calidad del aire

Durante la primera sesión, realizada el 3 de septiembre, los participantes construyeron colectores artesanales de hollín y los instalaron en distintos puntos del barrio. Los dispositivos permanecieron expuestos durante aproximadamente 15 días para recoger partículas presentes en el ambiente.

Posteriormente, los estudiantes compararon los resultados y analizaron las posibles relaciones entre la contaminación atmosférica, el tráfico vehicular, las actividades humanas y la presencia de zonas verdes.

El ejercicio les permitió acercarse al pensamiento científico mediante la formulación de preguntas, la recolección de evidencias y la interpretación de los fenómenos que observan cotidianamente.

En el segundo encuentro, realizado el 22 de septiembre, los jóvenes socializaron sus hallazgos y reflexionaron sobre la importancia de los árboles y la vegetación en los espacios urbanos.

Árboles, plantas y pequeños jardines para aprender

La tercera jornada estuvo dedicada al reconocimiento de las coberturas vegetales. A través de ejercicios de observación, los estudiantes exploraron las plantas y los organismos presentes en un parque cercano a su institución educativa, comprendiendo su importancia para el equilibrio ambiental.

La última sesión, desarrollada a mediados de octubre con el apoyo del profesional social Felipe Calderón, se centró en la jardinería funcional. En esta actividad, los participantes construyeron pequeños jardines de suculentas y aprendieron sobre sus necesidades de luz, agua y sustrato.

Además de las actividades prácticas, los estudiantes compartieron las conclusiones de sus investigaciones y reflexionaron sobre las acciones cotidianas que pueden contribuir a conservar la biodiversidad urbana.

Ciencia comunitaria para transformar el territorio

El proceso contó con la participación del grupo ambiental del colegio y el acompañamiento del profesor William. Según el Jardín Botánico, la experiencia permitió fortalecer habilidades como el pensamiento crítico, la comunicación, el análisis y el trabajo colaborativo.

La iniciativa también busca fomentar el sentido de pertenencia por el barrio Roma y promover una relación más consciente con los árboles, jardines y demás espacios naturales de Kennedy.

Con este tipo de estrategias, el Jardín Botánico de Bogotá apuesta por acercar la educación ambiental a niños y jóvenes, demostrando que la ciencia no se limita a los laboratorios: también puede comenzar en las calles, los parques y los espacios verdes que forman parte de la vida diaria.

Fuente: Jardín Botánico de Bogotá

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