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Inteligencia artificial y videos hiperrealistas: una tecnología que transforma la realidad

Los videos creados con inteligencia artificial abren nuevas posibilidades para el entretenimiento, la educación y la comunicación, pero también generan preocupa

Por Adrian LassoRedacción EXTRA
⏱ 2 min de lectura
Inteligencia artificial y videos hiperrealistas: una tecnología que transforma la realidad
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

La inteligencia artificial (IA) está revolucionando la manera en que se producen y consumen contenidos audiovisuales.


Actualmente, gracias a diferentes herramientas tecnológicas, cualquier persona puede crear videos con imágenes, voces y movimientos extremadamente realistas, incluso sin contar con conocimientos profesionales de edición o producción audiovisual.


Esta evolución representa un avance importante para sectores como el cine, la publicidad, el periodismo y la educación. Las empresas pueden desarrollar campañas publicitarias más creativas, los docentes pueden producir materiales didácticos interactivos y los creadores de contenido tienen nuevas oportunidades para expresar sus ideas. Sin embargo, detrás de estas ventajas también aparecen riesgos que merecen especial atención.

Uno de los principales desafíos es la creación de videos falsos, conocidos como deepfakes, que permiten representar a personas diciendo o haciendo cosas que nunca ocurrieron. Mediante estas tecnologías es posible imitar rostros, voces y gestos con un nivel de realismo que puede dificultar la identificación de un contenido manipulado.

Las consecuencias pueden ser significativas. 

La difusión de videos falsos puede afectar la reputación de una persona, facilitar estafas, promover noticias engañosas e incluso influir en decisiones sociales, económicas y políticas. En algunos casos, estos contenidos pueden utilizarse para suplantar identidades, extorsionar o generar conflictos mediante información completamente inventada.


Ante este panorama, la responsabilidad no recae únicamente en quienes desarrollan estas herramientas. Las plataformas digitales, los medios de comunicación y los usuarios también tienen un papel fundamental. 

Verificar las fuentes, contrastar la información y desconfiar de contenidos demasiado impactantes antes de compartirlos son prácticas cada vez más necesarias.

Asimismo, resulta importante promover normas que regulen el uso de estas tecnologías y fomentar la identificación de los contenidos generados artificialmente.

La inteligencia artificial no representa por sí misma una amenaza; su impacto dependerá del uso que las personas hagan de ella. 


El verdadero desafío consiste en aprovechar sus beneficios sin permitir que la tecnología se convierta en un instrumento de engaño y manipulación.

En una sociedad cada vez más digital, aprender a distinguir entre lo real y lo artificial será una habilidad indispensable.

Fuente: google

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