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Golosín: la empresa antioqueña que transforma los fríjoles liborinos en deliciosos postres

Una idea nacida en la cocina de Carmen De los Ríos se convirtió en un emprendimiento que combina innovación gastronómica, tradición local y generación de oportu

Por Diana Paola Calderón RoseroRedacción EXTRA
⏱ 3 min de lectura
Golosín: la empresa antioqueña que transforma los fríjoles liborinos en deliciosos postres
Imagen de portada · Grupo Editorial Central
En el municipio de Liborina, en el occidente de Antioquia, Carmen De los Ríos encontró una manera diferente de aprovechar uno de los productos tradicionales de la región: el fríjol liborino. A través de su emprendimiento Golosín, esta empresaria ha logrado transformar el grano en una variedad de preparaciones dulces que sorprenden por su creatividad.

La iniciativa surgió durante la pandemia, cuando las restricciones de movilidad dificultaban las salidas al pueblo. En ese momento, sus hijos querían comer algo dulce y Carmen decidió experimentar con los fríjoles que tenía disponibles en su entorno. Al descubrir que su sabor era bastante neutro, los utilizó como base para preparar una receta inspirada en un postre que hacía su abuela.

El resultado fue una preparación similar al arequipe, que recibió el nombre de “arequíjol”. La buena acogida de esta primera creación impulsó a Carmen a explorar nuevas posibilidades culinarias y a convertir sus experimentos en una oportunidad de negocio.

Con el tiempo, Golosín amplió su oferta y comenzó a elaborar productos como galletas, trufas, tofu y mogollas, además de otras preparaciones que tienen al fríjol liborino como ingrediente principal. De esta manera, un alimento tradicionalmente asociado con platos salados empezó a ocupar un lugar diferente en la gastronomía local.

Un emprendimiento que impulsa la economía de Liborina

Uno de los momentos más importantes para el crecimiento de Golosín ocurrió en 2024, cuando Carmen participó en un concurso dedicado al fríjol liborino. Sus preparaciones lograron destacarse y obtuvieron el primer puesto, reconocimiento que contribuyó a darle mayor visibilidad a la marca.

El proyecto también ha generado nuevas oportunidades para los productores agrícolas del municipio. El aumento del interés por este ingrediente ha motivado a campesinos de la zona a fortalecer su cultivo, aunque su disponibilidad todavía puede variar dependiendo de la época del año.

Además, la empresa vincula por jornadas a mujeres cabeza de hogar que apoyan las labores de producción. Esta dinámica permite que el emprendimiento no solo impulse la creatividad gastronómica, sino que también contribuya a la generación de ingresos y al fortalecimiento de la economía local.

Innovación con identidad regional

Aunque Carmen no nació en Liborina, considera que el municipio ha sido fundamental en su historia familiar y empresarial. Allí crecieron sus hijos y encontró un entorno en el que pudo desarrollar una propuesta que conecta los productos del campo con nuevas formas de consumo.

Su cocina se ha convertido en un espacio de experimentación, desde donde continúa trabajando en nuevas recetas para ampliar el catálogo de Golosín. La intención es demostrar que los ingredientes tradicionales pueden tener otros usos y convertirse en una alternativa para diversificar la oferta gastronómica de la región.

El emprendimiento también ha recibido acompañamiento de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, mediante capacitaciones, asesorías y espacios de participación que contribuyen al fortalecimiento empresarial y a la visibilidad de su trabajo.

La historia de Golosín muestra cómo una idea sencilla puede convertirse en una oportunidad para innovar, generar empleo y destacar la identidad de un territorio. Con sus postres elaborados a partir del fríjol liborino, Carmen De los Ríos ha encontrado una manera de unir la tradición campesina con el emprendimiento y de aportar al desarrollo económico de la comunidad que la acogió.

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