Francis Halzen recibe el Nobel de Física por revelar los neutrinos del universo.
La Real Academia de Ciencias de Suecia reconoce al físico belga por sus contribuciones decisivas al observatorio IceCube,

La Real Academia de Ciencias de Suecia reconoce al físico belga por sus contribuciones decisivas al observatorio IceCube, un gigantesco telescopio construido bajo el hielo de la Antártida que permitió detectar neutrinos de alta energía procedentes del espacio. En el proyecto también participó el físico español Enrique Zas.
La Real Academia de Ciencias de Suecia ha concedido el Premio Nobel de Física 2026 al físico belga Francis Halzen, de 82 años, por sus contribuciones decisivas al desarrollo del Observatorio de Neutrinos IceCube y por hacer posible el descubrimiento de neutrinos de alta energía procedentes de fuentes astrofísicas.
El hallazgo, anunciado tras años de investigación y publicado en 2013, abrió una nueva ventana para observar y comprender el universo a través de unas partículas extremadamente difíciles de detectar: los neutrinos.
Cada segundo, alrededor de 100 billones de neutrinos atraviesan nuestro cuerpo sin que podamos percibirlos. Estas partículas, conocidas popularmente como “partículas fantasma”, apenas interactúan con la materia y pueden recorrer enormes distancias por el universo prácticamente sin desviarse.
Fue precisamente esa característica la que llevó a Halzen a plantear una idea revolucionaria. En 1988, el científico propuso utilizar el hielo de la Antártida como un gigantesco detector capaz de registrar las señales producidas cuando los neutrinos interactúan con la materia.
En esta iniciativa colaboró con el físico español Enrique Zas, quien entonces era investigador posdoctoral y que actualmente desarrolla su actividad científica en el Instituto Gallego de Física de Altas Energías.
El resultado de aquella idea fue IceCube, un observatorio instalado a gran profundidad bajo el hielo del Polo Sur. El detector utiliza miles de sensores distribuidos en el interior del hielo para identificar los diminutos destellos de luz que se producen cuando un neutrino choca con una partícula.
La detección de neutrinos de muy alta energía procedentes del espacio supuso un importante avance para la astronomía. A diferencia de la luz, estas partículas pueden atravesar regiones extremadamente densas y viajar por el cosmos sin sufrir grandes desviaciones, por lo que pueden transportar información sobre algunos de los fenómenos más energéticos del universo.
El trabajo de Halzen y de los investigadores que participaron en IceCube permitió así desarrollar una nueva forma de estudiar el cosmos. Los neutrinos ofrecen a los científicos una herramienta complementaria a los telescopios tradicionales y ayudan a investigar el origen de los rayos cósmicos y los procesos que tienen lugar en algunos de los objetos más extremos del universo.
El reconocimiento a Francis Halzen también pone de relieve la colaboración científica internacional que hizo posible IceCube, en la que la aportación del español Enrique Zas tuvo un papel destacado desde las primeras etapas de la propuesta.




